02.  El imperio aksumita


Campo principal de estelas en Aksum en 2013

    Normalmente las historias etíopes empiezan con una breve mención a la civilización sabea a la que se sitúa entre el año 1000 AEC (antes de la Era Común) y el 400 AEC. Esta civilización estaba conectada con otras culturas del sur de Arabia situadas en la actual Yemen. Si el origen de esta civilización se debe a colonizadores que vinieron del sur de Arabia o a africanos nativos que absorbieron influencias árabes es todavía motivo de polémica. Los restos arqueológicos mas importantes de esta cultura se encuentran en Yeha a 50 km al noreste de Aksum donde todavía permanecen erguidas las paredes de un templo de piedra datado en el siglo VIII AEC.

    Los orígenes del imperio aksumita están lejos de resultar medianamente claros en la época actual. Especialmente oscuros resultan los datos del imperio anteriores a la Era Común. Las excavaciones arqueológicas irán dando luz sobre su antigüedad como las realizadas en 1992 donde se encontraron tumbas del siglo V AEC. La primera mención histórica que se tiene del imperio aksumita es del siglo I EC (Era Común) en un documento llamado "Periplo del mar antiguo" escrito en griego por un mercader anónimo. Dicho documento sitúa al imperio aksumita entre el actual Port-Sudan en el mar Rojo y el puerto del Berbera en el golfo de Adén del océano Indico y hacia el interior hasta el río Nilo. En dicho escrito se documenta también el puerto de Adulis a unos 50 kilómetros al este de la actual Massawa y se estima el recorrido desde Adulis hasta el centro comercial de Koloe (la actual Cohaito) en tres días y desde alli hasta Aksum en otros cinco.

   No se conoce ningún otro documento anterior en el que se haga mención al imperio aksumita. Hay documentación histórica del siglo II EC en la que figura que bajo el reinado del rey Gadarat, Aksum se expandió hacia la actual Yemen. Otra evidencia histórica del siglo III EC es la del escritor persa Mani que menciona a Aksum como una de las cuatro grandes reinos en la tierra junto con Persia, China y Roma.

    A pesar de las dificultades para situar el inicio del imperio y en espera de nuevos hallazgos arquitectónicos, los historiadores suelen coincidir en dividir el imperio aksumita en tres períodos:


Maqueta del palacio de Ta’akha Mariam en el museo de Aksum

    1. Proto-Aksumita: Los cuatro últimos siglos AEC. Se caracteriza por las influencias del sur de Arabia que se mezclan con las costumbres de los habitantes africanos. En agricultura y ganadería parece que las influencias vienen sobre todo de Egipto a través del valle del Nilo. En la administración y en el modo de gobierno es donde más se manifiesta la influencia árabe. También en arquitectura aunque ya en este período las construcciones africanas desarrollan su peculiaridad al utilizar la combinación de madera y piedra en contraposición a la arquitectura árabe que se caracteriza por el uso exclusivo de la piedra.

    2. Pre-Cristiano: Desde el final del último siglo AEC hasta mediados del siglo IV EC. En el siglo I EC la ciudad de Aksum empieza a tomar notoriedad y relevancia en detrimento de Yeha que todavía mantendrá por algún tiempo su lugar destacado. Según el documento Periplo del mar antiguo antes mencionado, Zoskales fue uno de los primeros emperadores y su dominio de la lengua griega demuestra la importancia de las relaciones de Aksum con el mundo mediterráneo. Asimismo existe constancia histórica de que los romanos del siglo I EC conocían Aksum como poder emergente con una economía en expansión. En esta época es cuando se empezaron a construir construcciones notables así como monumentos funerarios como tumbas excavadas en roca y estelas.

    La acuñación de monedas empezó en el año 270 EC por lo que los nombres de los reyes anteriores no se conocen con mucha precisión pues solo aparecen en inscripciones en árabe que carecía de vocales por aquella época. La acuñación de monedas es consecuencia directa de la interrelación con el mundo mediterráneo y ha sido un herramienta muy apreciada por los historiadores quienes han podido establecer una cronología exacta de los reinados hasta la desaparición de la acuñación de las mismas en el siglo VII EC. Endubis fue el primer emperador en acuñar moneda y lo hizo hacia el año 270 EC, 50 años antes de la adopción del cristianismo por el emperador Ezama, otra consecuencia de la interrelación con el mundo mediterráneo. Los dos primeros emperadores utilizaron el griego en la acuñación de las monedas pero el tercero que lo hizo, Wazeba, utilizó el idioma nativo, el geez.


La estela italiana permaneció en Roma entre 1937 y 2006

    3. Cristiano: Desde mediados del siglo IV EC hasta el declive de la ciudad de Aksum en el siglo octavo o noveno. Ezana fue el emperador que convirtió el cristianismo en religión del imperio. Sus primeras monedas muestran los símbolos árabes del disco solar y la luna creciente mientras que posteriores acuñaciones muestran la cruz cristiana.

    La conversión al cristianismo del emperador Ezana esta ligada a un relato con connotaciones históricas de dos niños que naufragaron en las costas del mar Rojo próximas a Aksum. Tras escapar de la aniquilación que sufrieron todos los tripulantes y pasajeros, los dos hermanos fueron acogidos por el rey quien se preocupó por su educación y una vez que se hicieron adultos les encomendó cargos importantes en su corte. El mayor de los dos hermanos, Frumencio, ocupó los cargos de tesorero y secretario y a la muerte del rey se convirtió en regente pues Ezana, el heredero al trono, era todavía infante. Siendo regente, Frumencio entró en contacto con mercaderes cristianos que comerciaban en la costa a los que ayudó a construir sus templos de oración.

    Cuando el príncipe Ezana se convirtio en rey, Frumencio marchó a Alejandría e informó al patriarca Atanasio de la existencia de muchos cristianos que habitaban las costas del mar Rojo y le pidió que enviase a un obispo que dirigiese la comunidad. El patriarca Atanasio no encontró mejor candidato que el mismo Frumencio para realizar dicha misión y en la misma ceremonia lo ordenó sacerdote y lo consagró obispo. Vuelto a Etiopía, realizó innumerables milagros y convirtió a muchos habitantes y al propio emperador Ezana a la religión cristiana que se establecía así como religión oficial del imperio.

    Ezana dejó numerosas inscripciones en piedra contando detalles de sus batallas a lo largo de su extenso reinado. En estas inscripciones se utilizaron el griego, el sabeo y el nuevo idioma, el geez. En algunas aparecen simultáneamente dos e incluso los tres idiomas referidos. Estas inscripciones certifican el abandono de la afiliación inicial como hijo del dios guerrero Mahrem para empezar las inscripciones con la invocación a la trinidad cristiana.


Representación pictórica del regreso triunfante del rey Kaleb después de una capaña militar

    El reinado del emperador Kaleb en el siglo VI EC marca el final de la expansión del imperio Aksumita. Kaleb invadió Yemen que estaba gobernado por un rey judío que se dedicaba a perseguir a la población cristiana. El emperador bizantino Justino I pidió ayuda a Kaleb y este preparó una expedición que derrotó al rey judío Dhu Nuwas de Himyar y puso en su lugar a un rey cristiano, Sumyafa Ashwa, que fue derrocado por el general aksumita Abraha en el cuarto año de su reinado. Abraha gobernó los reinos de Yemen con autonomía instaurando una dinastía cuya dependencia al imperio de Aksum es aún motivo de discusión.

   Según la tradición etíope, Kaleb abdicó, mandó su corona a Jerusalén y se retiró al monasterio de Abba Pantalewon. Este momento esta considerado como un punto de inflexión hacia el declive del imperio aksumita. Entre los factores que contribuyeron a este declive se suele señalar las campañas bélicas en el sur de Arabia que costaron muchos recursos aportando poco a cambio lo que acabó deteriorando el poder del imperio. Aun así, el declive no fue inmediato.

   Tras la muerte de Kaleb el imperio aksumita continuó ejerciendo su poder como potencia comercial. Hay constancia que al menos ocho reyes acuñaron moneda después de Kaleb aunque la calidad de las mismas fuese en deterioro. Otros factores que se explican el declive del imperio son el cambio climático producido por la disminución de las precipitaciones de lluvia que pasaron a ser erráticas y al exceso de explotación agrícola lo que terminó empobreciendo los suelos y expoliando los bosques. Parece que mediados del siglo VII EC el imperio aksumita entró ya en clara decadencia y se cree que Aksum dejó de ejercer como capital del imperio. El período del declive del imperio aksumita es conocido por varios historiadores como la época oscura de la historia etíope y coincidió con la expansión de la iglesia ortodoxa.


Vista panorámica del campo principal de estelas en Aksum

    ARQUITECTURA AKSUMITA: Las estelas grandes, escalonadas y grabadas en piedra, es lo más espectacular y característico de lo que queda de la arquitectura aksumita. Actualmente se conocen restos de 6 de ellas. Tres son grandes y miden 26, 27 y 33 metros de altura aunque la más alta parece que se rompió en el momento que estaba siendo erigida o poco después debido seguramente a que la base no era lo suficientemente grande para soportar la estela. Las otras dos se encuentran actualmente erectas en el campo principal de estelas de Aksum.

    Las estelas de tamaño mediano y no ornamentadas parece que están ligadas al simbolismo religioso anterior a la consolidación del imperio aksumita. Las estelas fueron construidas entre el siglo III AEC y el siglo III EC, quedando en desuso con la llegada del cristianismo. Los palacios aksumitas tienen influencias árabes. Para su construcción se utilizó madera y piedra. Formalmente estos palacios se caracterizan por las esquinas cuadradas y las figuras rectangulares. En Aksum quedan restos de dos palacios de la época aksumita: el palacio del rey Ta’akha Mariam datado en el siglo V EC, del que quedan muy pocos vestigios después que los italianos trazaran una carretera que lo atravesó y el palacio de Dugur, mejor conservado y donde se puede apreciar su estructura. Este palacio es llamado comúnmente como el de la Reina de Saba y aunque algunos guías locales se empeñan en que fue realmente el palacio donde la reina vivió en el año 1.000 AEC, su datación arqueológica es del siglo VI-VII EC.


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