03.  La reina Judith, una historia confusa. La dinastía Zagwe.


Iglesia de Gabriel-Rafael datada en el siglo VIII EC

    Hacia finales del siglo X aparece una figura de mujer, llamada Reina Judith que atacó los restos del imperio aksumita con virulencia destruyendo todo lo que significase cristianismo y poder imperial: iglesias, monasterios y edificios reales. Sobre esta figura histórica se tienen pocos datos de claridad meridiana. Se la supone de raza agaw, o sea, cushita. Muchos historiadores la han supuesto judía aunque ahora parece que esto no tiene ningún fundamento histórico. Es más probable que fuese una pagana que reaccionó con dureza a la expansión cristiana de la época. No se sabe si reinó en Aksum aunque la tradición oral le atribuye el haber matado al último rey de la línea salomónica. Tampoco esta nada clara la conexión entre la reina Judith y la dinastía Zagwe pues a pesar de que algunas tradiciones la apuntan como su fundadora, esta conexión no tiene respaldo histórico porque solo se tiene documentación fidedigna de esta dinastía entre los años 1150 y 1270.

    La dinastía Zagwe surgió a partir de los enfrentamientos que tuvieron lugar para controlar el altiplano etíope entre los agaw, un pueblo cushita y los descendientes del imperio aksumita que eran de raza semita. Los aksumitas fueron desplazados hacia el sur por la presión de los musulmanes que vinieron desde el mar y la de los beja, otro pueblo cushita que habitaba en el noreste de la actual Eritrea. En este desplazamiento los aksumitas tuvieron que guerrear con los agaw que habitaban al sur de Tigray en el área que coincide con las porvincias de Lasta y Wag. Subyugados en un primer momento, los agaw se hicieron con el poder de la región, fundaron su capital en Roha, la actual Lalibela, e iniciaron la dinastía Zagwe a principios del siglo XI.


Iglesia de Yimrahana-Cristos precursora de las iglesias de Lalibela

    La cristianización de los agaw de esta región había comenzado ya en siglo VI y en la época del inicio de la dinastía Zagwe eran devotos cristianos que creían en la divina institución del imperio. Se dedicaron a reconstruir iglesias y a fortalecer el poder de la iglesia ortodoxa. En arquitectura se siguió con la tradición aksumita y se construyó en esta época el logro más destacado de toda la arquitectura etíope: las iglesias de Lalibela. El Geez continuó siendo la lengua oficial del imperio y de la iglesia a pesar del ascendente cushita de la dinastía Zagwe. Entre los reyes destacados figura Yimrahana-Cristos quien esta considerado como el iniciador de la construcción de las iglesias excavadas en roca. Un magnífico ejemplar de estilo claramente aksumita lleva su nuombre y esta situado en las proximidades de Lalibela. Por este tiempo otra destacada iglesia, Wukro Meskel Kristos, fue excavada en Sekota la capital de la provincia de Wag a unos 150 kilómetros de Lalibela.

    El más famoso de los reyes de la dinastía Zagwe fue Lalibela. Nació en Roha que era la capital de la dinastía y que a partir de su muerte en 1220 cogíó su nombre. Se supone que Lalibela estuvo en Jerusalem y que a su vuelta decidió crear una Jerusalem etíope donde construyó 11 iglesias excavadas en roca formando todas ellas un conjunto monumental y destacado en la arquitectura medieval de todo el mundo. La caída de Jerusalem en manos de Saladino en 1189 parece avalar la teoría de que la construcción de Lalibela estuvo motivada por la construcción de un lugar de peregrinaje dada la imposibilidad de visitar la auténtica Jerusalem. Al arroyo que cruza Lalibela se le llamó Jordán.


Iglesia de Beta Gorgis en Lalibela

    Aunque la tradición etíope supone que todas las iglesias de Lalibela fueron construidas en un período de 24 años (c.1192-1215), últimos estudios arqueológicos apuntan a que al menos dos de sus iglesias del grupo oriental, Beta Gabriel-Rafael y Beta Mercurios fueron construidas 5 siglos antes y en origen fueron utilizadas con fines no religiosos. Beta Gabriel Rafael como palacio real y Beta Mercurios como cárcel o lugar de enjuiciamientos. El hecho de que ninguna de las dos este orientada al este como el resto de las iglesias de Lalibela parece avalar el hecho. Beta Mercurios presenta además orificios en sus columnas supuestamente utilizados para encadenar a los reos.

    Francisco Álvarez, capellán de la expedición portuguesa que estuvo en Etiopia entre 1520 y 1526, quedó asombrado por el trabajo realizado y la espectacularidad del resultado. Después de una detallada descripción de cada una de las iglesias, escribió: "No quiero escribir más acerca de estas obras, porque temo que si escribo más, nadie me va a creer; lo que escribí dará ya a más de uno motivo para llamarme mentiroso. Pero juro delante de Dios, en cuyas manos estoy, que todo lo que escribí es verdad y que la verdad es mucho más de lo que he escrito". Álvarez fue informado in situ que canteros egipcios fueron empleados en las obras. Modernos arqueólogos especulan que también canteros indios pudieron participar en las mismas. Se estima que el volumen de roca extraída en Lalibela es cinco veces mayor que la extraída en el templo construido en Axuan durante el mandato de Ramses II, Abu Simbel, lo que certifica la magnitud de las obras.

    Parece que las peleas por el cetro imperial que enfrentaron a dos de los hijos de Lalibela, Na’akuto-la’ab y Yitbarek llevaron al final de la dinastía Zagwe tras un período de alternancia en el poder donde prevalecieron las rivalidades y disputas entre ambos hermanos.

 

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