05.  El Kebre Negest, la epopeya nacional.

    El Kebre Negest (Gloria de los reyes) fue puesto por escrito por Nebure-id Yeshaq de Aksum a principios del siglo XIV, esto es, pocos años después de la restauración de la llamada dinastía salomónica. Se trató de una compilación de materiales conocidos por vía oral como la leyenda de la reina de Saba y otros extractos recogidos del antiguo y del nuevo testamento, de los evangelios apócrifos, y de escritos religiosos coptos, sirios y árabes.

    Aunque en el libro se afirma que es una traducción de un libro copto del siglo IV EC, el libro fue escrito para legitimar la supuesta dinastía salomónica después de los oscuros años en los que desapareció el imperio aksumita y el periódo en el poder de una dinastía no semita, la Zagwe. De hecho, fue escrito pocas décadas después de la caída de esta dinastía y es una fabricación imaginativa que aúna leyendas orales sabeas con paisajes del antiguo testamento. Es sin embargo una realidad fuera de dudas que el texto ha empapado la cultura etíope por siglos y aùn hoy es comunmente aceptado por muchos etíopes como un libro histórico. Es también habitual escuchar a guías turisticos y empleados de museos referirse al relato de la reina de Saba como si de un hecho histórico se tratase.


Representación del encuentro del rey Salomón y la reina de Saba

    Pedro Paez, el jesuita español que convirtió al catolicismo al mismo emperador Susenios, escribió así del Kebre Negest a principios del siglo XVII en su Historia de Etiopia: “Es cosa cierta y averiguada entre los etíopes, tanto que no les parece pueda ponerse en discusión, que sus emperadores descienden de Salomón por vía de la reina de Saba; sus libros estan llenos de eso, y ellos se precian mucho de llamarse israelitas e hijos de David”. En las dos constituciones que Haile Selassie promulgó en 1933 y 1955 se asegura de proclamarse descendiente directo de Salomón y de la reina de Saba. Así en la de 1955 se dice “La dignidad imperial estará ligada a perpetuidad a la línea de Haile Selassie, descendiente del rey Sahle Selassie; dicha linea desciende sin interrupción de la dinastía de Menelik I, hijo de la reina de Etiopia (reina de Saba) y de Salomón de Jerusalem" (art. 2).

    La historia contenida en el Kebre Negest cuenta el origen de la dinastía etíope y dice lo siguiente:

    Cuando el rey Salomón decidió edificar el templo de Jerusalem, hizo un llamamiento a los mercaderes de todo el mundo para que le trajesen los materiales mas nobles y exquisitos que pudiesen encontrar. Entre los que respondieron al llamamiento del rey estaba el mercader etíope Tamrim quien acudió a Jerusalem con los objetos más preciosos que pudo disponer. Cuando Tamrim volvió a Etiopia, contó a su reina Azieb (la reina de Saba) las maravillas vistas en Jerusalem asi como la sabiduría y modestia del rey Salomón. Al oir esto, le entraron muchas ganas a la reina de visitar Jerusalem y preparó una caravana de 697 animales y cargada de presentes se encaminó hacia allí. Al llegar a Jerusalem fue recibida con grandes honores y gratísima hospitalidad y permaneció en la ciudad por un período de siete meses.

    Al cabo de este tiempo comunicó a Salomón su deseo de regresar a su reino etíope. Salomón al oir esto, urdió un plan para tener relaciones sexuales con ella pues deseaba tener descendencia con la reina etíope. Así, al organizar la gran fiesta de despedida se preocupó de que todos los alimentos estuvieses salados y asi poder llevar su estrategia a buen término. Cuando la fiesta terminó Salomón invitó a la reina a pasar la noche en palacio. Ella aceptó pero pidió al rey el juramento de que no usaría violencia con ella. El rey aceptó pero solo si ella juraba a su vez, no tomar nada de la casa por la fuerza. Aunque la reina se ofendió por el condicionamiento del rey y sin sospechar que se trataba de un ingenio salomónico aceptó jurar que no tomaría nada del palacio que no fuese suyo.

    Así, Salomón preparó un lecho para la reina no lejos del suyo e hizo poner una jarra de agua cerca del mismo. Cuando esta se despertó sedienta y empezó a beber el agua, Salomón que habia estado esperando el suceso le dijo:

    -Por qué quebrantas el juramento?

    -Acaso beber agua es quebrantar el juramento? Le contestó la reina.

    -Ciertamente sí, pues no hay bajo el sol nada más valioso que el agua, respondió el rey.

   Y atrayéndola hacia sí, cumplió en ella sus deseos. Por la mañana sacó el anillo de su dedo y lo dio a la reina diciendo:

    -Si Dios fuera complacido de darte algún fruto de mí y fuera varón, no dejes de mandarlo a mi: esta sera la señal de que es mío.

    De vuelta a Etiopia la reina dio luz un hijo varón a quien puso por nombre Menelik (Ibn-al-Malik, hijo del rey). Cuando Menelik cumplió los 22 años, la reina llamó mandar al mercader Tamrim y le pidió que acompañara a su hijo a Jerusalem. Una vez en Jerusalem, Salomón reconoció enseguida a Menelik como hijo suyo nada mas verlo diciendo:

    - He aquí a mi padre David vuelto a su juventud.

    Salomón quiso que su hijo se quedase con el en Jerusalem, pero Tamrim le explicó el objeto de la visita: que ungiera a Menelik como rey de Etiopía y que le permitiera volver a su tierra según el deseo de su madre. Aunque Salomón insistió en que se quedase en Jerusalem y fuese el rey de Israel ya que era su primogénito, Menelik no quiso aceptar:

    -Mi cuerpo me empuja hacia el lugar donde nací y me crié y nunca podré quedarme por mucho tiempo lejos de aquel lugar. Dejadme pues partir una vez cumplimentada mi visita y dadme uno de los trozos de tela que envuelve al Arca de la Alianza para que la podamos venerar pues la reina y nuestro pueblo no adoran ya a más dioses que al Dios de Sión.


Representación tradicional en viñetas de la historia del rey Salomón y la reina de Saba

    Salomón convencido de que sería imposible retener a su hijo Menelik en Jerusalem, ordenó que los primogénitos de los sacerdotes y principales de su reino acompañasen a Menelik de regreso a Etiopia. Entre los primogénitos se encontraba Azarías, el hijo del sumo sacerdote del templo de Jerusalem, para quien separarse del Arca del Dios de Isarael era mucho más amargo que separarse de su familia y asi fue que organizó una estratagema para llevársela con él a Etiopia. Construyó un arca de las mismas dimensiones y cuando se acercó al templo para ofrecer un sacrificio antes de ponerse en camino la cambió por la auténtica Arca de Dios. Se pusieron en camino y tal era el poder del Arca que en un solo día hicieron el camino de trece así que cuando en Jerusalem se dieron cuenta del fraude y enviaron un ejército para darles caza y traerlos de vuelta, era ya demasiado tarde.

    Y así fue como Menelik llegó a Etiopia con el Arca de Dios que fue colocada en un nuevo templo. La reina abdicó a favor de su hijo, el cual fue nuevamente ungido por Azarías, tomando el nombre de David II. Este, a continuación, hizo jurar a todos los nobles que en adelante, ninguna mujer sería proclamada reina. Sólo los varones descendientes del rey en línea directa podrían ser pretendientes al trono.

    Esta es la historia contada en plan muy esquemático en la que sin embargo aparecen las claves que los reinstauradores de la dinastía salomónica querian establecer:

    - La dinastía viene desde los tiempos de Salomón y es de raza semita.

    - En el origen de la dinastía los reyes y el pueblo profesaban la religión judia.

    - El arca del Dios de Israel llegó con Menelik I a Etiopia donde residirá para siempre.

    - La dinastía será trasmitida entre los reyes y sus hijos varones, descartando el acceso de las mujeres al trono etíope.

   


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