08. La época de Gondar


Vista panorámica del recinto imperial donde destaca el palacio de Fasílides

    Desde el declive de Aksum, el reino cristiano etíope carecía de una capital permanente. En su lugar se levantaban campamentos extensos que agotaban en pocos años la madera existente en los alrededores. Hacia la década de 1520, Lebna Degel estableció su campamento en Denkez, en la planicie de Dembea al noreste del lago Tana. Este lugar permaneció como campamento imperial durante el reinado de los siguientes emperadores hasta Susenyos quien edificó en el lugar palacios, iglesias y otras construcciones con la ayuda de canteros y artesanos egipcios, indios y portugueses.

    Cuando el hijo de Susenyos, Fasilides, ocupó el trono imperial en 1632 movió el asentamiento de Denquez unos 30 kilómetros hacia el norte, a Gondar, que permanecería como capital del imperio por un período de 200 años. El nuevo emplazamiento estaba bien situado y rodeado con montañas abundantes en madera por todos los lados excepto por el sur por donde dos ríos, el Angareb y el Qeha fluían hacia el lago Tana. Fasilides comenzó construyendo un palacio fortaleza en el recinto imperial que continúa siendo el edificio más consistente y espectacular de todos los construidos en Gondar en los 200 años siguientes. A este palacio le siguieron iglesias y edificios administrativos y militares. Gondar pronto se convirtió en una activa ciudad comercial donde se asentaron judíos y musulmanes como artesanos y comerciantes. Desde Gondar, Fasilides organizaba campañas contra los oromos que amenazaban las fronteras del imperio desde el sur. A la muerte de Fasilides la ciudad contaba con unos 25.000 habitantes.

    A Fasilides le sucedió Yohannes I quien a pesar de ser el cuarto hijo en la línea sucesoria fue designado por el consejo de ancianos como el más adecuado de los herederos mientras sus hermanos quedaron encarcelados en la prisión imperial de Wehni para evitar conspiraciones y derrocamientos. Esta costumbre de encarcelar a los herederos descartados al trono era habitual en muchos regímenes monárquicos sobre todo cuando, como en el caso de Etiopia, los emperadores eran polígamos y además tenían concubinas con lo que el número de candidatos al trono era elevado y el riesgo de las intrigas para acceder al trono, evidente.

    Yohannes I se interesó en fortalecer la Iglesia ortodoxa todavía resentida del intento de los jesuitas portugueses de suplantarla por los ritos católicos. Cuando seis misioneros franciscanos enviados por el Papa Alejandro VII lograron entrar en Etiopia disfrazados de mercaderes armenios, fueron descubiertos y Johannes I mandó ejecutarlos en el acto. Ordenó también la expulsión de todos los católicos que no retornasen a la fe ortodoxa y recogió y quemó todos los textos católicos que los portugueses transcribieron. Promulgó un decreto que establecía que los judíos y musulmanes debían de vivir en barrios separados y les prohibió tener empleados cristianos.


Recinto imperial en Gondar. De izquierda a derecha: Palacio de Iyasu I, Palacio de Faílides y Biblioteca de Yohannes I

    Le sucedió en el trono su hijo Iyasu que está considerado como el más destacado de los emperadores de Gondar. Es conocido como Iyasu El Grande y reinó entre 1682 y 1706. De carácter equilibrado y generoso supo desbaratar todas las intrigas que acechaban en la corte imperial. Uno de sus primeros actos como emperador fue el de visitar a sus hermanos encarcelados en la prisión imperial de Wehni, preocupándose por su modo de vida. Como guerrero lideró varias campañas contra los Sankallas (los gumuz actuales) en la frontera con Sudan y contra los oromos en el sur. Con estos demostró su capacidad política al incorporar a varios de sus líderes al servicio imperial. Construyó su palacio en el recinto imperial y fuera del mismo la iglesia de Debre Berhan Selassie que es actualmente uno de los edificios mas admirados en Gondar por las pinturas que cubren sus paredes y techos. El final de su reinado estuvo marcado por las desgracias y amenazas contra su vida y su reino. Un terremoto de alta magnitud asoló Gondar en 1704. El mismo año un complot para acabar con su vida fue descubierto y los oromos de Shoa amenazaban con avanzar más allá del Nilo Azul. Después de contener el avance de los oromos, Iyasu abdicó a favor de su hijo Tekle Haimanot y se retiró a una isla en el lago Tana donde murió el 13 de Octubre de 1706.

    En los siguientes 15 años las intigras y asesinatos dominaron en la corte de Gondar donde cuatro emperadores con finales trágicos se sucedieron. Tekle Haimanot fue apuñalado hasta la muerte. Su sucesor, Tewoflos fue posiblemente envenenado. Le sucedió Yostos de linaje no salomónico que pronto fue desposeído de su trono por la fuerza. A Yostos le sucedío otro hijo de Iyasu, David III, que también murió envenenado.


Techumbre de la iglesia de Debre Berhan Selassie en Gondar construida en tiempos de Iyasu el Grande hacia el año 1700

    A David III le siguió Bakafa, otro de los hijos de Iyasu que pasó su niñez en la prisión imperial de Wehni escapándose a territorio oromo cuando David III subió al trono. Sus 9 años de reinado fueron los más estables de las últimas dos décadas y se enfrentó contra lo que él consideraba el mayor lastre del imperio: el poder de los jefes de los viejos feudos. Luchó contra los abusos que estos cometían con la población lo que le ganó su respeto. En arquitectura construyó un interesante castillo en el recinto imperial. Su esposa y reina consorte Mentuab ocupa un lugar destacado en la historia etíope y su incorporación a la casa imperial está rodeada de leyenda. Se dice que Mentuab fue descubierta por una expedición destinada a encontrar la mujer más hermosa del imperio. Otro relato cuenta que cuando Bakafa campeaba por la región situada al norte de Gondar cayó enfermo y fue atendido por la hija de un granjero de la que quedó prendido. Convertida en emperatriz consorte, Mentuab llegó a ser una de las personalidades dominantes de su tiempo y muerto Bakafa fue regente de Iyasu II y más tarde del hijo de este, Iyosas, destacando siempre por su personalidad y prestigio manejando los asuntos del gobierno imperial.

    Mentuab construyó su propio palacio en el recinto imperial de Gondar. Además, construyó otro castillo sólido que recuerda al de Fasilides en una colina a unos 5 kilómetros al sudeste de Gondar a la que Mentuab llamó Kuskuam. Temerosa del poder de los oromos casó a su hijo Iyasu II con la princesa oromo Wubit. Los últimos años del reinado de Iyasu II fueron más tormentosos aún que los de Iyasu I. Se le acusó de entretenerse demasiado en actividades placenteras como la caza y de derrochar una fortuna en objetos decorativos que importaba de Europa lo que debilitó enormemente las arcas del imperio. Además, su campaña militar contra el reino de Sennar terminó en desastre y tuvo que pagar 8.000 onzas de oro para recuperar un valioso icono de Cristo y un trozo de la Vera Cruz que llevaba como amuletos y que fueron capturados en el curso de la batalla. Todo ello llevó al empobrecimiento de las arcas imperiales hasta tal punto que a su muerte, en 1755, su madre Mentuab no pudo reunir los fondos necesarios para su funeral.


Recinto imperial de Gondar. A la derecha el castillo de Fasilides, el primero y mas impresionante de los edificios del recinto

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