12. Menelik II (1889 - 1909)


Menelik en su época de rey de Shoa rodeado por sus comandantes

    1889 fue el año de la muerte de Johannes IV. Fue también el año del tratado de Wichale y el de la coronación de Menenik II como emperador etíope. Menelik se enteró de la muerte de Johannes IV el 25 de marzo de 1889. Llevaba como 15 años haciendo tratos con los italianos y nunca participó en ninguna acción militar contra ellos en tiempo de Johannes IV. Firmó tratados en 1881, 1883 y 1887 relativos a concesiones de territorios para el establecimiento de centros comerciales y científicos en su reino de Shoa. También hacían mención al libre comercio entre ambas partes a la vez que propiciaron la apertura de una ruta comercial entre Shoa y el puerto de Assab en el mar Rojo. Todos estos tratados incluían una venta de armas por parte de los italianos.

    En 1876 el marqués Orazio Antinori encabezó una expedición italiana al reino de Shoa en nombre de la Sociedad Geográfica Italiana. Tres años más tarde, Pietro Antonelli llegó a Shoa como explorador y trabajó con Antinori en establecer una ruta comercial que conectase los territorios de Menelik con el puerto de Assab. Antonelli fue el encargado de los tres tratados firmados entre los italianos y el rey de Shoa antes mencionados. En Septiembre de 1888, cuando aún Johanes IV vivía, Antinori propuso a Menelik un nuevo tratado en el que se le consideraba como heredero al trono etíope. Menelik pospuso la firma del tratado pero tras la muerte de Johannes en marzo de 1889 lo aceptó seguramente porque se le reconocía como heredero del emperador fallecido. El tratado fue firmado el 2 de Mayo en Wichale, en el norte de la provincia de Wollo, donde Menelik había establecido su campamento.

    El enredo vino cuando se descubrió que en el artículo XVII, había una diferencia importante entre la versión amárica y la italiana. En la versión amárica se decía que Etiopia podía usar de la red diplomática italiana para los contactos con otros países. La versión italiana decía que Etiopia debía de usar dicha red diplomática lo que le convertía de facto en un protectorado italiano. Parece que un oficinista de palacio fue el que primero descubrió la diferencia en las dos versiones aunque cuando Menelik fue advertido, le quitó importancia al asunto suponiendo que se trataba de un simple malentendido en la traducción. No tardaría mucho en darse cuenta de su error.


Taitu Betul

    En Agosto del mismo año Antonelli viajó a Roma acompañado por una delegación etíope encabezada por el primo de Menelik, Dejazmach Makonen, el futuro Ras Makonen. En el encuentro etio-italiano de Roma hubo también otro problema de traducción al referirse a los territorios ocupados. En la versión amárica se utilizaba el termino zaré (hoy) con lo que se refería a que lo ocupado por Italia en el día del tratado sería considerado como italiano mientras que en la versión italiana se mencionaba como italianas a las posesiones efectivas lo que los italianos interpretaban como que las futuras adquisiciones territoriales también serian italianas según el tratado. Este segundo problema de traducción alarmó a Menelik. Además después del encuentro de Roma, el primer ministro italiano Crispi, anunció a otras potencias europeas que Menelik “estaba de acuerdo en valerse del Gobierno Italiano para todas las negociaciones que tuviese que mantener con otros gobiernos” dando así por supuesto que solo contaba la versión italiana del tratado de Wichale. Tras tres años de debates diplomáticos, Menelik II lo declaró nulo en febrero de 1893 al afirmar que “el rey de Italia fingiendo lazos de amistad, ha tratado de apoderarse de mi país con medios deshonestos”. A continuación mandó cartas a los gobiernos europeos donde se les informaba de la rotura del tratado.

    En 1890, Italia proclamó la colonia Eritrea, incorporando a ella los territorios que había ocupado en el norte de Etiopia y toda la franja marítima que iba desde el norte de Masawa hasta el Golfo de Tajura, en la actual Djibouti, esto es sin dejar ninguna salida al mar para Etiopia. Durante los tres años siguientes, el Tigray permaneció como un área de de adscripción indefinida convirtiéndose en un territorio de continua disputa entre los italianos, los rases del Tigray y el propio Menelik. En los años 1891-2 los cuatro rases mas importantes del Tigray, Mengesha, Alula, Hagos y Wolde Mikael habían mantenido conversaciones con los italianos tratando de liberarse de la dependencia del emperador Menelik II. Pero en 1894 los rases cambiaron de posición y fueron a Addis Abeba a declarar su sumisión al emperador. En una ceremonia bien preparada y precedidos por curas ortodoxos que llevaban el Tabot de Axum, los cuatro rases se acercaron al emperador llevando cada uno una roca en sus espaldas en señal de sumisión. Poco después de que la crisis de los rases de Tigray fuese superada, Crispi mandó al vicesecretario de estado para las colonias, Antonelli, con la propuesta de que Menelik cediese todo el Tigray a los italianos como precio por evitar el enfrentamiento entre ambos países. La guerra se estaba perfilando.


Ras Mengesha, hijo de Johannes IV

    Los italianos tuvieron también problemas en Eritrea donde la población veía como era desposeída de sus tierras a favor de los colonos italianos. Las revueltas tuvieron lugar en 1894 y aunque fueron sofocadas inicialmente, los rebeldes involucraron a Ras Mengesha, el hijo de Johannes IV, al que los italianos ordenaron dispersar su ejército. En un preludio de lo que serían las batallas italo-etíopes de los dos años siguientes, el mayor Toselli cruzó el río Mareb en Diciembre de 1894 y persiguió hasta la región de Tembien a Ras Mangesha. Finalmente las tropas entablaron batalla en territorio eritreo, en Senafe, donde Mangesha fue derrotado a principios de 1895. A pasar de la derrota, Ras Mangesha reunió nuevas tropas en la región de Hawzien y se preparó para ocupar Adigrat pero el general Barateri se le adelantó y tomo Adigrat a finales de Marzo. Después se movió hacia Adua el 2 de Abril de donde tuvo que evacuar poco después por falta de presupuesto marchando a continuación a Roma a recabar fondos para continuar la campaña.

   Durante estos primeros meses de 1895 la diplomacia europea trató de mediar para evitar la inminente guerra entre italianos y etíopes. A pesar de ello, el 17 de septiembre, Menelik promulgó la declaración de guerra:   “Que se reúna el ejercito, suenen los tambores. . . . . . . . Hombres de mi nación, hasta el presente no creo haberos hecho daño y vosotros no habéis sido para mí motivo de pesar. Hoy, los que sois fuertes ayudadme según vuestras fuerzas; los que sois débiles ayudadme con vuestra oración, cuidando de los niños, de las mujeres y de la fe. Pero si por vuestra negligencia no me ayudáis, tened cuidado. Me odiaréis porque no dejaré de castigaros”.

    Poco después, el 3 de octubre, el general Barateri atacaba Adigrat obligando a Ras Mengesha a retirarse. Después ocupó Makelle y proclamó la anexión de Tigray a Eritrea. Mientras tanto toda Etiopia se estaba movilizando en respuesta del llamamiento de su emperador Menelik II. Un ejército bastante bien armado de 100.000 personas se movía hacia el Tigray. Los italianos estaban completamente equivocados en la valoración que hicieron del momento: “Menelik es débil, inseguro y esta en manos de su mujer. Todo el mundo esta cansado con su largo mandato y espera con resignación la llegada desde Jerusalem de un europeo que traiga la paz al país. Para los ignorantes etíopes, todos los europeos vienen de Jerusalem. La opinión pública esta preparada para la caída de Menelik. Al primer soplo el imperio caerá en pedazos”.


General Orestes Baratieri, comandante en jefe de las tropas italianas en la batalla de Adua

    En Octubre de 1895 Menelik envió a Ras Makonnen a Zeila para promover unas conversaciones de paz que evitaran la guerra. La oferta no fue recibida en serio por los italianos. Al final de Noviembre Ras Makonnen llevó su gran ejército de oromos a la posición de Amba Alagi en el Sur de Tigray. Allí se le unieron Ras Mangesha y Ras Wole Betul, hermano de la emperatriz Taitu Betul. El contingente etíope totalizaba unos 30.000 hombres. Las tropas italianas eran de unos 2.000 hombres a los que se les unieron otros 3.000 entre eritreos y tropas del Tigray que luchaban con los italianos. En 6 horas Toselli perdió mas de 2.000 hombres y el mismo quedó muerto en el campo de batalla. En el momento que la contienda estaba ya decidida el general italiano Arimondi llegó al lugar pero apenas pudo salir con vida de allí retirándose con otros 400 supervivientes a Makelle. Como el fuerte estaba aún sin terminar, dejó a los heridos en el destacamento y siguió camino hasta Edaga Hamus, al sur de Adigrat. A pesar de que el ejército etíope sufrió también numerosas bajas en la batalla de Amba Alagi, su contundente victoria sobre las tropas italianas le aportó confianza con miras a una confrontación a gran escala.

    El siguiente movimiento que los italianos planearon fue atacar Harar desde Zeila pero los británicos se opusieron a semejante tentativa. Menelik contaba con la simpatía de los rusos y aún mas valorada, la de los franceses. Dos oficiales franceses acompañaban al ejército de Menelik y Francia seguía mandando armas a Etiopia a través de Djibouti.

    Mientras Ras Makonen se situaba al norte de Makelle para preparar el sitio a la fortaleza de Enda Yesus, Menelik II juntaba los ejércitos provenientes del sur en la planicie del lago Ashangi. Las tropas de Gojjam, Quara, Begemder y Dembea se unieron al ejército imperial totalizando unas 100.000 personas si incluimos a las 25.000 mujeres y a los sirvientes que los acompañaban. El 6 de Enero se juntaban al ejército de Ras Makonen en Makelle y empezaba el sitio a la fortaleza de Enda Yesus. Los etíopes cortaron el abastecimiento de agua y los italianos aguantaron durante 15 días. Los italianos se rindieron y Meneleik les dejó irse con sus armas a Adigrat, esperando que los italianos considerasen su posición y decidiesen parar la guerra. Pero Baratieri no consideró la opción de detener la guerra a pesar de la aplastante superioridad numérica de los etíopes y de la fortaleza que estaban mostrando. Menelik contaba con un ejército bien armado donde al menos 50.000 hombres tenían rifles con una buena cantidad de munición. Otra parte de su ejército lo componían unos 30-40.000 hombres armados como guerreros tradicionales, o sea, con lanzas, espadas y escudos. Tenían también cañones y ametralladores aunque en menor número que el ejército italiano. El ejército de Baratieri contaba con 9.000 italianos y alrededor de 11.000 eritreos.


Escenario de la batalla de Adua

    Menelik decidió no atacar a los italianos en Adigrat y marchó hacia la planicie al este de Adua. Baratieri le siguió temiendo que Menelik pudiese atacar Eritrea desde Adua. El 28 de Febrero, Baratieri se reunió con sus cuatro generales, Arimondi, Ellena, Dabormida y Albertone y les preguntó si estaban dispuestos para el ataque o si preferirían retirarse a Asmara. Los cuatro eran contrarios a la retirada. El 29 de Febrero firmó la orden de ataque.

    La batalla empezó al amanecer del 1 de Marzo. A los italianos casi todo les fue mal. Cuando las tropas italianas ocuparon su lugar para la batalla, Baratieri pudo comprobar que solo la mitad de sus tropas estaban en el lugar que les había asignado. Esto se debió a un cúmulo de despropósitos: los mapas utilizados por los italianos tenían errores, las comunicaciones fallaron y algunas órdenes fueron malentendidas. Aún así a los etíopes les hicieron falta cuatro regimientos (25.000 hombres) para romper el centro italiano. Al mediodía Baratieri estaba ya preparando la retirada que una vez empezada se convirtió en una fuga aunque algunas escaramuzas continuaron hasta la tarde. Las bajas para los italianos fueron de 7.000 muertos, 1.500 heridos y 3.000 prisioneros. Para los etíopes de 6.000 muertos y 8.000 heridos. Aunque en números absolutos las bajas etíopes fueron mayores que la de los italianos, el ejército italiano resultó casi aniquilado mientras que el etíope se mantenía como una fuerza intacta para la batalla. Los etíopes consiguieron como botín de guerra toda la artillería italiana así como miles de rifles y muchas ametralladoras.


Representación pictórica de la batalla de Adua

    La reacción en Italia no se hizo esperar. En las principales ciudades italianas las protestas afloraron en las calles. El primer ministro Crispi tuvo que dimitir. Su imagen fue quemada en Roma. Baratieri fue acusado de abandonar a sus tropas y huir del campo de batalla.

    Menelik distribuyó algunos de los 3.000 prisioneros entre los rases mientras que llevó al resto a Addis Abeba donde fueron asignados a trabajos útiles dependiendo de su preparación profesional. El 7 de marzo el victorioso ejército etíope recorrió el campo de batalla en un desfile triunfal. Menelik y Taitu necesitaron dos meses para llegar a Addis Abeba en triunfal viaje de regreso por el altiplano etíope. Cuando llegaron a la capital el 22 de Mayo de 1896, una salva de cañones capturados en Adua y disparados por prisioneros italianos les dio la bienvenida.

    La década que siguió a la batalla de Adua fue de una prosperidad y desarrollo sin precedentes en muchos años de la historia etíope. El progreso se vio principalmente en la capital Addis Abeba donde se empezaron a construir muchos edificios importantes entre los que destacó el palacio imperial en una colina encima de las fuentes termales de Filowa.

    Los diplomáticos europeos acudieron con rapidez a la capital y los tratados con los diversos países fueron firmados de nuevo. El primero que se firmó fue el tratado de paz con los italianos en el que se reconocía la independencia sin reservas de Etiopia y se trató de dar solución al problema de los prisioneros capturados en Adua. Para mediados de 1897 más de 1.700 habían ya sido enviados a Eritrea o a Italia. En marzo de de 1897 se firmó otro tratado con los franceses en el que se establecía que Djibouti sería utilizado como puerto franco por los etíopes en condiciones de mercado libre incluso para las armas. En el mismo tratado se cedían a Etiopia tierras interiores colindantes con ambos países.


Fotografía de la representación etíope presidida por Ras Makonen (sentado) que acudió a la coronación de Jorge VII en Londres, 1901

    En abril del mismo año llegó a Addis Abeba el oficial británico residente en Egipto James Rennell Rodd que fue recibido con un vistoso ceremonial. Los temas a tratar por el representante británico y los representantes etíopes eran Sudan y Somaliland. En cuanto a Sudan no se trataba de discutir fronteras sino que los británicos querían asegurarse que los etíopes no darían ninguna ayuda a los madhistas ni permitirían que una tercera potencia ocupase ningún territorio sudanés lo que no representó ningún obstáculo serio en las conversaciones. Mas problemática fue la negociación sobre Somaliland pues Etiopia reclamaba que a Harar le correspondía toda la franja situada entre dicha ciudad y el océano Índico. Las negociaciones tuvieron lugar en Harar donde Ras Makonen negoció en nombre el emperador etíope. Al final Rennell Rood convenció a Ras Makonen de que Etiopia debía de abandonar la exigencia de hacerse con el territorio entre Harar y el mar. Las fronteras fueron fijadas el 4 de junio en Harar. Etiopia seguiría sin ninguna salida propia ni al mar Rojo ni al océano Indico.

    Con más poder y éxito que en sus acuerdos con las potencias europeas, Menelik se dispuso a ordenar disidencias internas. En la provincia de Kaffa del sudoeste etíope, Gaki Sherocho era un rey que no estaba aún supeditado al poder imperial. Ras Wolde Gorgis organizó un fuerte ejército donde participaron otros rases del sudoeste etíope como Aba Jiffar II de Jimma y pudieron derrotar y hacer prisionero al rey de Kaffa que fue llevado en cadenas de plata a Addis Abeba.

    En 1899 con el asalto a Omdurmán a manos del general Kitchener se produjo la caída del poder de los madhistas que no volverían a ejercer poder alguno en Sudan lo que fue aprovechado por Menelik II para ensanchar las fronteras etíopes hacia el oeste en una combinación de poder diplomático y militar. Ras Makonen se encargó con la ayuda de Dejazmach Gebre-Egziabeher de ejercer la presión militar y las provincias de Beni-Shangul y Asosa volvieron a estar bajo control etíope.

    En el Tigray los problemas continuaban. Ras Alula se enfrentó a Ras Hagos a principios de 1897 consiguiendo matarle en batalla pero el mismo murió a consecuencias del las heridas que recibió. Los jefes del Tigray continuaban luchando entre ellos y el principal ras del Tigray, Ras Manghesa, hijo de Johannes IV, estaba resentido con Menelik porque no le había nombrado Negus (rey). Menelik por su parte no estaba contento con Ras Mangesha porque se negaba a recaudar las tasas para el gobierno central. Ras Mangesha se rebeló en 1898 pero Menelik envió a Ras Makonen quien le presentó batalla en Dessie donde fue hecho prisionero y llevado a la prisión de Ankober donde murió en 1906. Ras Makonen continuó en Tigray hasta que consiguió su pacificación a costa de dividir las grandes extensiones que controlaban los rases en territorios más pequeños. La misma solución aplicaría Menelik en Gojjam donde a la muerte del Negus Tekle Haimnot dividió el reino entre tres de sus hijos.


Taitu Beitul y Menelik II hacia 1904

    En 1904 Menelik cumplía 60 años y su salud empezaba a resentirse fruto de la extraordinaria tensión que tuvo que soportar durante su vida y también a causa de las secuelas de una sífilis que venía arrastrando desde su juventud. En 1906, poco después de la muerte súbita de su primo Ras Makonen que le afectó profundamente, Menellik II empezó a sufrir ataques cerebrales. El primero fue de poca intensidad y le afectó al habla. En una recepción con motivo de su 63 cumpleaños en 1907, Menelik dio muestras de no sentirse bien y parece que sufrió otro ataque pocos días antes. En mayo de 1908 sufrió otro cuando viajaba a Selale encima de una mula. Taitu se convirtió en ese período en la gobernante efectiva del país.

    Al principio del año 1910, Menelik estaba ya en estado de incapacidad mental. Afloraron incluso rumores sobre su posible muerte mientras un complot para quitar a Taitu del gobierno efectivo tomaba forma con el respaldo de los rases de Shoa, el patriarca ortodoxo e incluso las potencias europeas como Francia y Gran Bretaña. Cuando el 21 de marzo Ras Tasamma, jefe de la guardia personal del emperador, se unió al complot Taitu tuvo que renunciar a interferir en cualquier actividad de gobierno limitándose al cuidado personal de Menelik. Ras Tasamma fue declarado regente y Lij Iyasu de 14 años, heredero, respetando así el nombramiento que habia dispuesto el mermado Menelik el verano anterior. Ras Tasamma murió en abril de 1911 y fue entonces cuando Lij Iyasu de 15 años, comenzó a actuar como regente. Menelik viviría aún dos años y medio más. Se supone que murió en la noche del 12 al 13 de diciembre de 1913 aunque su muerte no fue anunciada hasta mediados de enero de 1914.


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