15.  La ocupación italiana


Benito Mussolini al que gustaba el apelativo de "Fundador del Imperio"

    El 2 de octubre de 1935 Mussolini anunciaba con estas palabras la invasión de los territorios etíopes: “Hemos sido pacientes con Etiopía por cuarenta años; ahora nuestra paciencia se ha terminado”. Es fácil de entrever en dicha declaración el sentimiento de revancha que muchos italianos compartían por la derrota de Adua.

    Mussollini asumía que un ataque para la conquista de las tierras etíopes le haría ganar popularidad y aprecio entre los patriotas italianos que deseaban ampliar su imperio. La excusa de la invasión se la dio un enfrentamiento con las tropas etíopes en Walwal en la frontera entre el Ogadén etíope y la Somalia italiana. Aunque el lugar pertenecía al territorio etíope según los acuerdos posteriores a la batalla de Adua estuvo ocupado de facto por los italianos que valoraban el lugar por sus pozos de agua. Cuando en diciembre de de 1934 las tropas etíopes quisieron establecerse en su territorio se produjo el enfrentamiento que Mussolini aprovechó para proclamar la provocación etíope. Durante los tres meses siguientes los italianos se apresuraban en ultimar los detalles de una invasón que habia sido planificada dos años antes. La “seguridad colectiva” para la fue creada la Liga de Naciones no funcionó. Gran Bretaña y Francia no tomaron ninguna medida pensando que si Italia se dedicaba a invadir Etiopia evitaría la alianza con Hitler. Francia a través de su primer ministro Pierre Laval dio el visto bueno para la invasión.

    El 3 de octubre de 1935 el general De Bono cruzó el río Mareb con 100.000 hombres. Adigrat cayó en manos italianas el 5 de octubre. Adwua se rindió al día siguiente tras un intenso bombardeo. El 8 de noviembre Makele fue ocupada por los italianos y Mussolini ordenó a De Bono marchar hacia Ambi Alagi, lugar donde el coronel Tosselli fue derrotado por Ras Makonen y el ejército etíope en 1895. De Bono objetó que el lugar aunque históricamente significativo era tácticamente peligroso y Mussolini respondió sustituyéndolo por el general Badoglio de quien pensaba que obedecería sus órdenes sin cuestionarlas. Bajo su dirección, la invasión italiana pronto degeneró en un asunto sangriento de destrucción brutal y caprichosa.

    El 18 de noviembre, al mes y medio de que la invasión italiana empezase, la Liga de Naciones aprobó un embargo para Italia pero este no tuvo efecto. Un embargo de petróleo o el cierre del canal de Suez para las tropas italianas hubiesen sido suficientes para detener la invasión.


Gran parte del ejército etíope que tuvo que afrontar la invasión italiana carecía de armamento adecuado y de entrenamiento militar

    Haile Selassie organizó una contraofensiva donde participaron los rases Imru, Seyum, Kasa y Mulugeta con decenas de miles de hombres aunque apresuradamente organizados y faltos muchos de ellos de entrenamiento militar. Las operaciones fueron asimismo preparadas precipitadamente y el resultado fueron derrotas consecutivas en Amba Aradon al sudoeste de Cheleqot y Worqamba en Tembien. En Shire, Ras Imru avanzaba hacia Aksum y Adua pero fue detenido por la artillería, la aviación y el gas mostaza del general Badoglio. Cuando a primeros de marzo las tropas de Ras Imru se volvían en retirada fueran ametralladas desde el aire cuando cruzaban el río Takazze quedando el ejército aniquilado a causa de las bajas y las deserciones.

    En el frente oriental las tropas del general Rodolfo Graziani salieron de la Somalia italiana y se enfrentaron a los ejércitos de Ras Desta gobernador de Sidamo y Ras Nasibu gobernador de Hararge. Entre ambos totalizaban un ejército de 80.000 hombres y pusieron resistencia al avance italiano. En noviembre, recibiendo instrucciones de Badoglio de permanecer defendiendo el lugar, Graziani agrupó todas sus fuerzas en Dolo Odo pero continuó atacando tras conseguir permiso del mismo Mussolini. La gran batalla tuvo lugar en Ganele Doria en la segunda semana de enero y duró 3 días después de los cuales el ejército victorioso de Graziani avanzó hasta Negelle Borena cortando así la carretera principal hacia la frontera de Kenia.

    Con el sureste tomado ya por los ejércitos italianos y drásticamente reducidos los ejércitos etíopes que lucharon en el norte, el propio Ras Tafari con su guardia imperial presentó batalla en Maichew el 31 de marzo de 1936. La batalla fue muy desigual debido a que la aviación italiana lanzaba bombas y duchas de gas desde los aviones. La retirada de las tropas etíopes fue dramática con la aviación italiana acribillándolos en la desbandada por las llanuras más allá del lago Ashagi en dirección de Korem. Después de la derrota en Maichew Haile Selassie y los restos de su ejército tomaron camino hacia el sur en dirección a Addis Abeba donde llegaron el 28 de abril. El emperador que en principio era partidario de trasladar la capital a Harar fue convencido por su séquito de que la mejor opción para el país era su exilio en Europa donde podría hacer un llamamiento a la comunidad internacional a través de la Liga de Naciones en Ginebra.


Haile Selassie durante su discurso ante la Liga de Naciones en Ginebra

    Haile Selassie viajo a Inglaterra a través del mar Rojo, Jerusalén y Gibraltar. Allí se estableció en la ciudad balneario de Bath. El 30 de junio de 1936 viajó a Ginebra donde se ganó las simpatías de la mayoría de los miembros de la Liga de Naciones cuando pronunció un discurso en amárico denunciando la invasión italiana de Etiopia.

Resulta difícil para los historiadores determinar el grado de lealtad que la nobleza etíope mantuvo con el emperador. Haile Selassie se esforzó desde su etapa como regente en limitar el poder regional de los rases y de centralizar el poder en sus manos. Después de la derrota y muerte en 1930 del Ras Gugsa Wole (exmarido de la emperatriz Zawditu), del encarcelamiento de Lij Iyasu y del exilio de Ras Hailu de Goyam, Haile Selassie parecía ya afianzado en su poder centralizado y con una clara superioridad sobre la nobleza etíope. No es pues sorprendente que esta llegase fácilmente a acuerdos con los italianos esperando de esta manera desligarse del poder al que les había sometido el emperador.

    No obstante, inicialmente lucharon contra los italianos aunque una vez fueron derrotados no tardaron en alcanzar políticas de alianzas con ellos lo que les permitió recibir subvenciones económicas del erario italiano. De los 13 nobles etíopes que recibían asignaciones mensuales del gobierno colonial destacaremos por su relevancia política los siguientes:

        - Ras Hailu, tercer hijo del Negus Tekle Haimanot de Gojjam, era el preferido de Graziani entre la nobleza etíope y el que contaba con la mayor asignación económica .

        - Ras Seyum Mangasha, nieto de Johannes IV, luchó en un principio contra la invasión pero pasó a la esfera italiana sin mucha oposición.

        - Dajjach Haile Selassie Gugsa, hijo del nieto de Johannes IV, Ras Gugsa, muerto en 1933. Estaba influenciado por la disposición de su padre de entrar en la esfera italiana quien pensaba que de esa manera podría optar al trono imperial de su abuelo.

        - Dajjach Ayalu Burru, pariente y protegido de la emperatriz Taitu Beitul. Pensaba que no había sido suficientemente compensado por los servicios prestados al emperador por lo que mantenía una actitud de descontento.

        - Ras Getachew, que fuera sucesivamente ministro del interior, embajador en París y gobernador provincial antes de la guerra italo-etíope. Su rendición a los italianos fue utilizada por estos con fines de propaganda política.

    En un principio parecía que la idea de los italianos era la de gobernar el país a través de la nobleza hereditaria etíope sometida. Sin embargo, la discriminación racial y la propia praxis de poder totalitario fascista imposibilitaron dicha idea. Fue el mismo Mussolini quien descartó el gobierno de Etiopia a través de la nobleza dictaminando: "ningún poder para los rases".


Roma, 1936. La sonrisa forzada de Ras Getachew contrasta con la arrogancia de Mussolini y la dureza de Starace

    En 1936, un grupo de rases sometidos fue obligado a viajar a Roma para rendir homenaje a Mussolini (ver foto adjunta). En 1937, en las represalias que el gobierno fascista tomó como reacción al intento de asesinato al general Graziani, muchos de ellos fueron deportados a Italia. EL duque de Aosta los rehabilitó en 1939 asignándoles a algunos de ellos cargos de consejeros y jueces. Cuando la II guerra mundial llegó a tierras etíopes los nobles hereditarios fueron restablecidos en sus puestos anteriores y dotados de títulos y poderes superiores a los que ostentaban en 1935. Así, los primeros nombramientos fueron para Dajjach Haile Selassie Gugsa, que fue ascendido a ras y volvió a ser gobernador de Tigray y para Ras Hailú quien fue nombrado gobernador de Gojjam. Poco más tarde Ras Seyum fue nombrado gobernador general del norte de Etiopia mientras que Dajjach Ayalu Burru fue promovido a ras y nombrado gobernador general de la región de Amahara. Fue un intento desesperado y tardío de los italianos para conseguir el apoyo de la población etíope que no les sirvió para escapar del inminente desastre.

    La Africa Orientale Italiana (AOI) duró exactamente 5 años. Las colonias italianas de Eritrea y Somalia fueron anexionadas a Etiopia que ocupaba todo el cuerno de África excepto los territorios coloniales de Francia (Djibouti) y Gran Bretaña (Somaliland inglesa). El rey italiano Victor Manuel III fue proclamado emperador de Etiopia el mismo día que Haile Selassie hacía su discurso en la Liga de Naciones. Bajo la colonización italiana Etiopia quedó dividida en seis provincias como se puede ver en el mapa que aparece más abajo y que fue publicado en Milan en 1938.

    La administración colonial resultó carente de planificación y resultó un fracaso en términos económicos. Sus planes de establecer millones de italianos en las fértiles tierras etíopes para abastecer las necesidades de Italia a la vez que la aliviaba de su exceso demográfico fracasaron totalmente. A finales de 1936, esto es al inicio de la invasión, se contabilizaron 146.000 trabajadores civiles italianos pero este número cayó hasta los 50.000 en 1940. Económicamente la colonia supuso una gran carga para las arcas italianas. Los productos etíopes importados desde Italia apenas suponían el 2 por ciento del total de las importaciones. En términos comparativos, el valor de las exportaciones italianas a la AOI era veinte veces superior a lo que se importaba de ella.


El gobierno italiano utilizó postales como esta para popularizar el reclutamiento de la tropa

    Otro problema que trajo de cabeza al gobierno italiano fueron las relaciones de los italianos residentes en la AOI y las mujeres etíopes. Inicialmente, el gobierno italiano utilizó imágenes de mujeres desnudas como reclamo para promover el alistamiento de las tropas. Esto sucedía en los años 35 y 36 pero a partir de 1937 se promulgaron unas leyes destinadas a preservar la pureza de la sangre italiana. El problema fue llamado madamismo y hacía referencia a la ilegal cohabitación de un hombre italiano con un mujer etíope. El fenómeno del madamismo fue muy extendido tanto entre los altos cargos del ejército italiano como entre la tropa pero tenía mas incidencia en las grandes ciudades como Asmara y Addis Abeba.

    En 1939 las leyes de pureza racial se endurecieron y su práctica era penada por la ley hasta con 5 años de cárcel por degradar la sangre italiana. A los hombres solteros les estaba prohibido tener sirvientas femeninas y a las mujeres etíopes les estaba prohibido presentarse en las oficinas gubernamentales. A pesar de la dureza de las leyes, el madamismo siguió practicándose durante todo el período colonial italiano. La mayoría de los italianos residentes en Etiopia no entendían la prohibición de relacionarse con mujeres etíopes y se impuso un pacto de silencio (omertá) que protegía a todos los que lo practicaban.

    La misma ley del 39 se encargó de localizar todos los matrimonios entre italianos y súbditos coloniales africanos declarándolos nulos incluso después de muchos años de convivencia. Las leyes de pureza racial afectaron especialmente a los hijos de italianos y africanas. Hasta entonces los hijos de dichas relaciones se habían considerado italianos, acudían a escuelas italianas y podían incluso pertenecer al partido fascista y al ejército italiano con cargo de oficiales. A partir del 37 la ley cambió y los mestizos fueron objeto de discriminación racial. En primer lugar estaban obligados a asumir la nacionalidad de las madres nativas. Tampoco les fue permitido asistir a las escuelas italianas ni acceder a los cargos de oficiales en el ejército.

    Otra medida gubernamental destinada a acabar con el madamismo fue la de facilitar la práctica de la prostitución a los varones italianos. Se estima que el 90 por ciento de los 400.000 italianos que vivían en la AOI vivían sin familias. Inicialmente el gobierno promovió la creación de prostíbulos con mujeres caucásicas en las ciudades importantes pero la medida resultó claramente insuficiente. En un segundo paso el gobierno facilitó la apertura de prostíbulos con mujeres etíopes para uso exclusivo de los varones italianos. Altos cargos del ejército italiano tenían intereses financieros en los mismos.


Soldado italiano y prisionero etíope

    El jefe de del poder fascista en la Etiopia colonial era el virrey. El primer virrey fue Badoglio que sustituyó a De Bono como jefe del ejército de ocupación al mes de que la invasión comenzase y permaneció en Etiopia hasta Mayo de 1936, dos semanas después de la entrada en Addis Abeba del ejército italiano. Badoglio pidió su reemplazo a Mussolini aduciendo que la altitud de Addis Abeba no iba bien con su debilitado corazón. Fue remplazado por Graziani, general jefe del ejército italiano en el sur de Etiopia. Badoglio ha quedado caracterizado como general sanguinario al ordenar el exterminio de los ejércitos etíopes en retirada y por el constante uso de gas mostaza y fosfeno lanzados desde el aire sobre las tropas etíopes. Hoy se sabe que tenía instrucciones precisas del mismo Mussolini para utilizar estos métodos. Badoglio era también impopular por su avaricia y se quedó con la mitad del 1.700.000 dólares que los italianos confiscaron al Banco de Etiopia. Acumuló también gran cantidad de botín de guerra y regalos que fueron transportados a Italia en 300 contenedores.

    Aunque los italianos entraron en Addis Abeba en abril de 1936, la resistencia etíope del primer año fue una continuación de la guerra de ocupación. En julio de 1936 Addis Abeba fue atacada por dos días consecutivos por la resistencia etíope que fue repelida en ambas ocasiones. Graziani sospechó que el arzobispo de Dessie, Abuna Petros fue el instigador del ataque y lo fusiló al día siguiente. Todos los resistentes etíopes fueron calificados de bandidos y había orden de disparar contra ellos una vez capturados.

    Una resistencia importante por parte de contingentes etíopes tuvo lugar en el sudeste del país donde Ras Desta Damtew (hijo político de Haile Selassie) que contaba con un ejército de 10.000 hombres protagonizó unos ataques contra convoys e instalaciones italianas. Graziani movió sus cuarteles a Yirgalem para combatir a Desta. Contó con la aviación para desbaratar a sus hombres y capturarlos. Fusiló sumariamente a 1.600 hombres que se habían rendido. Quemó aldeas enteras que dieron cobijo al ejército de Desta fusilando a muchas mujeres y niños. Con su ejército aniquilado Ras Desta huyó a Butajira pero fue capturado y ejecutado en Febrero de 1937.

    La administración italiana en Etiopia se caracterizó por su pesada burocracia y por su corrupción. Todo estaba en manos de comités y comisiones que exculpaban de cualquier responsabilidad a los individuos que formaban parte de ellos. Un gran número de oficiales del ejército italiano eran calificados de ineptos y corruptos. Estaba extendido entre la colonia italiana que el propio Duque de Aosta, el último virrey de la AOI, caracterizó al 50 por ciento de sus oficiales de ineptos y al 25 por ciento de ellos de corruptos.

    A pesar de sus actuaciones crueles y vengativas, Graziani tenia detalles encaminados a ganarse el apoyo popular. El 19 de Febrero de 1937 para conmemorar el nacimiento del príncipe de Nápoles, invitó al palacio a los mandatarios etíopes que colaboraban con su gobierno y anunció que repartiría dos monedas Maria Theresa Dollar a 3.000 pobres. Cuando la distribución de las monedas empezó al mediodía, dos eritreos camuflados entre los mendigos que aguardaban en las escalinatas del palacio arrojaron siete granadas de mano a Graziani y su séquito. Tres soldados murieron y 50 etíopes e italianos resultaron heridos entre ellos el propio Graziani, al que una rápida evacuación al hospital de la Consolata salvó de de morir desangrado. Las consecuencias del ataque fueron crueles y desproporcionadas.


Camión de tropas italianas con dibujo de Mickey Mouse disparando al león imperial

    Según la espeluznante crónica que escribió Ladislaw Sava, médico húngaro presente en el acto, “Un momento de silencio siguió a la explosión de las bombas, que duró hasta que los italianos se dieron cuenta que no había más. Entonces Cortese (Secretario del Partido Fascista de Addis Abeba) comenzó a disparar con su revólver hacia el grupo de dignatarios etíopes. Los carabineros italianos siguieron su ejemplo. En un momento había más de 300 muertos en el patio y en los alrededores del palacio. Apenas si algún etíope pudo escapar con vida del recinto. La masacre general que tuvo lugar fue especialmente repugnante y sin sentido porque la gente que se congregó allí estaba formada por inválidos de edad, mendigos ciegos y mutilados y madres pobres con sus niños. Los camisas negras corrieron por el patio buscando a los supervivientes y rematándolos en el acto.

    Ejecuciones indiscriminadas de los espectadores que deambulaban en las inmediaciones del palacio fueron llevadas a cabo en un campo cercano. Por dos días y medio siguieron las represalias contra los etíopes. Fue una orgía de robos, asesinatos e incendios. Los etíopes eran disparados en las calles, pasados a la bayoneta o aporreados hasta la muerte. A veces algunas familias eran quemadas en sus casas. En otra parte de la crónica del mencionado médico húngaro se relata uno de estos episodios: “En un registro domiciliario en la búsqueda de granadas de mano inglesas, un grupo de italianos entró en una humilde casa cerca del puente de Makonen. No encontraron granadas pero encontraron dólares Maria Theresa que fueron confiscados como trofeo de guerra. En la misma habitación de los dólares encontraron un cuadro de Haile Sellassie. El simbolismo del cuadro condenó a toda la familia a muerte. Prendieron la casa con toda la familia dentro que empezó a chillar desesperadamente mientras que los italianos verificaban con ansiedad que ningún miembro escapaba del fuego”.

    Graziani no estuvo involucrado en las masacres represivas de los tres días que siguieron al atentado pues se hallaba hospitalizado. Durante 48 horas estuvo recibiendo transfusiones de sangre por lo que no se encontraba capacitado para dirigir las mismas. Pero a la reacción sanguinaria de los primeros días siguió la persecución sistemática y desproporcionada de miles de etíopes a los que acusaron de haber colaborado en el atentado. Para finales de 1937, cinco mil etíopes fueron ejecutados por su implicación en el mismo. Como en el ataque de abril a la capital, esta vez Graziani tambien pensó que el clero etíope estaba detrás del complot. Acusó al monasterio de Debre Libanos de instigar y preparar el mismo. Cuando las investigaciones estaban aun sin terminar Graziani ordenó la destrucción del monasterio y el fusilamiento de 297 monjes y otros 23 individuos relacionados con él. Los 100 diáconos que estaban entonces en el monasterio fueron llevados a Debre Berhan pero más tarde fueron también fusilados. Los sucesos de 1937 marcaron el carácter de la ocupación italiana que permaneció por décadas en la mente colectiva etíope como una carnicería sin justificación.

    Graciani sufrió un ataque de nervios después del intento de asesinato sufrido y a partir de entonces se apoderó de él un complejo de manía persecutoria. Mussolini tardó unos meses en remplazarle debido en parte a las revueltas anti italianas que se estaban produciendo en las regiones de Amahara y Gojjam. El 10 de noviembre de 1937 fue informado por Mussolini que sus deberes en Etiopia habían terminado. Fue sustituido como virrey por el duque de Aosta aunque continuó hasta final de año como jefe del ejército a petición propia al considerarse él mismo necesario para terminar con las rebeliones en Amahara y Gojjam. Finalmente fue el duque de Aosta, al que disgustaba su historial represivo tanto en Libia como en la AOI, quien presionó a Mussolini para que Graziani abandonase Etiopia.


En verde las seis provincias del Africa Orientale Italiana

    El duque Amadeo de Aosta era un hombre más comedido al que no agradaba la venganza ni la violencia represiva. Había viajado extensamente por Africa y habiendo estudiado los sistemas coloniales de su época se declaraba abiertamente admirador del sistema inglés. En términos de política colonial el duque de Aosta estaba más cerca de los ideales filantrópicos que de los prejuicios raciales fascistas. Trató de restaurar la confianza de los etíopes con unas maneras más racionales y justas y fue positivamente valorado por italianos y etíopes aunque el sentimiento de rechazo que el pueblo etíope acumuló en el primer año de colonialismo italiano no tendría vuelta.

    Además, a pesar de que el duque de Aosta insistía en el respeto por la propiedad privada y por la justicia, el nuevo comandante en jefe del ejército italiano, Ugo Caballero, en su lucha contra los Patriotas en Shoa y Amhara se olvidaba de las promesas del virrey y volvía a utilizar lo métodos de Graziani. A pesar de todo, el virreinato del duque de Aosta supuso un cambio importante en el intento de conseguir un clima de cooperación entre italianos y etíopes. El líder patriota y posterior ministro de guerra Abebe Aregay lo calificó retrospectivamente como "el mayor enemigo de Etiopia porque sus buenas maneras de gobierno estuvieron a punto de acabar con la voluntad etíope por la libertad e independencia".

    A pesar que en los mapas italianos de la época suponían que toda Etiopia estaba bajo control italiano esto estaba lejos de la realidad. Desde el principio de la ocupación se formaron grupos de guerrilleros que se autodenominaban Patriotas y que acosaban al ejército italiano de varias formas: asalto a convoys y destacamentos, destrucción de presas y almacenes, ataques a centros de producción italianos e incluso incursiones esporádicas en ciudades de provincias. La región etiope donde se hizo más notable la presencia de los Patriotas fue el área habitada por los amaharas: amplias zonas de Wollo, Shoa, Gojjam, Begemder y Semien. Los Patriotas destacaron también por su servicio de inteligencia. Tenían muchos hombres y mujeres infiltrados en puestos de la administración italiana que obtenían importante información para las actividades de la guerrilla. Aunque las guerrillas de los Patriotas no estuvieron bien coordinadas y a veces los distintos grupos se dedicaban más a hacer prevelacer su control territorial sobre otros Patriotas que sobre los italianos, su papel fue importante porque desconcertó, presionó y desestabilizó a las tropas italianas y debilitó su moral de lucha. Cuando las tropas inglesas entraron en Etiopia por la frontera de Sudan se encontraron con tropas italianas debilitadas y muy presionadas por los ataques de los Patriotas a la vez que contaron con la bienvenida y el soporte de estos últimos lo que fue esencial para el éxito de la penetración inglesa por el noroeste de Etiopia.

    Mussolini hizo la declaración de guerra a Gran Bretaña y Francia el 10 de junio de 1940. Gran Bretaña se dio prisa en atacar lo que pensaba que era un punto débil del imperio italiano: la Africa Orientale Italiana. Antes de un año, las tropas británicas entraban en Addis Ababa.

    Los británicos llevaron a Etiopia contingentes procedentes de diversas partes de su imperio: Sudan, India, Kenia, Sudáfrica, Rodesia y Australia. También llevaron varios destacamentos británicos procedentes de Egipto y Palestina. Sin embargo, el ejército italiano era numéricamente muy superior a todo este conglomerado de ejércitos coloniales que los británicos consiguieron reclutar. Wiston Churchil, recién elegido primer ministro británico pensó que la participación de Haile Selassie en la ocupación británica sería clave para lograr una rápida penetración en los territorios con el apoyo de la guerrilla etíope. El emperador etíope en el exilio llegó a Jartum el 24 de junio de 1940 o sea 14 días después de la declaración de guerra por parte de Mussolini.


Tropas italianas de ocupación en territorip etíope

    El primer movimiento de tropas para la ocupación de territorio enemigo lo protagonizaron los italianos que a primeros de julio cruzaron la frontera sudanesa y ocuparon Kassala, Metemma y Kurmuk. En agosto atacaron el protectorado británico de Somaliland y lo anexionaron a la provincia italiana de Harar.

    Los ingleses empezaron de momento a proveer de cierto armamento y munición a los Patriotas que operaban en la región de Amahara a través de una misión de pocos hombres comandada por el coronel Daniel Sandford quien cruzando la frontera etio-sudanesa contactó con varios grupos de Patriotas y les informó de la inminente invasión británica.

    A finales de octubre el ministro de guerra inglés Sir Anthony Eden y el general Wawell llegaban a Jartum para interesarse por el retraso que la invasión inglesa a Etiopia estaba acumulando. Aunque no todo el alto mando británico estaba de acuerdo, Churchill y Eden coincidían en que la presencia de Haile Selassie era importante para liderar las guerrillas de los Patriotas. En ese momento se empezaron a planificar en serio la ofensiva a los territorios etíopes. Se asignó al mayor Orde Wingate para que organizase la invasión con el apoyo del emperador etíope. En noviembre, Wingate voló a Sakala en el centro de Gojjam para entrevistarse con el coronel Sandord quien le informó sobre la situación real de los Patriotas y el control que tenían sobre el territorio así como las rivalidades existentes entre ellos. Wingate volvió a Jartum y empezó a perfilar la fuerza etio-británica que cruzaría la frontera sudanesa en Omedla el 20 de enero de 1941, que sería llamada Fuerza Gideon,

    Se escribió un panfleto que fue distribuido por la aviación donde se informaba a la población de la vuelta del emperador acompañado de tropas inglesas. Al mismo tiempo que la Fuerza Gideon entraba en Gojjam, fuerzas de la Commonwealth lideradas por el general Alan Cunningham entraban en Somaliland desde Kenia y ocupaban Mogadisho el 25 de Febrero. Por su parte las fuerzas aliadas y británicas de Sudan tras retomar la ciudad sudanesa de Kassala siguieron su camino hacia Eritrea tomando la ciudad de Keren el 26 de marzo tras fuerte resistencia italiana. Asmara caería en manos británicas el 1 de abril.

    En la segunda mitad de febrero la Fuerza Gideon ocupaba la ciudad de Injabira en el altiplano de Gojjam para detenerse en el sitio de Bure que ofreció dura resistencia italiana. Haile Selassie se estableció en Bure.

    Otra fuerza británica salió del puerto de Aden y cruzando el golfo llegó a Barbera siguiendo imparable su camino hacia Jijiga, Hargeysa y Harar donde llegaron el 27 de marzo. La moral italiana estaba ya por los suelos mientras que tropas etíopes que luchaban con los italianos se pasaban al bando de los Patriotas. El 3 de Abril varios miles de italianos se retiraron de Debre Marcos dejando la ciudad en manos de Ras Hailu que luchaba en el lado italiano con una fuerza de unos 3.000 hombres. El 6 de abril, después de tres días de resistencia, Ras Hailu se rendía a Haile Selassie. El mismo día el general Cunnighan entraba en Addis Abeba procedente de Mogadiscio.


Las tropas etíopes volvían a ocupar su país en 1941

    Los británicos obstaculizaron la entrada inmediata del emperador en Addis Abeba. El general Cunnighan argumentó que su presencia podría desencadenar represalias violentas sobre los 40.000 italianos que estaban en la capital. Haile Selassie estaba receloso de este impedimento y finalmente Churchil intervino y ordenó que se permitiese su entrada que tuvo lugar el 5 de Mayo de 1941. En su primer discurso ante la población, Haile Selassie pidió a todos los presentes que evitasen cualquier tipo de represalia sobre los italianos.

    Aún quedaban algunos frentes en el norte del país. El duque de Aosta rindió Amba Alagi el 18 de mayo después de un asedio por parte de tropas sudafricanas e indias. En los meses lluviosos del verano las tropas italianas todavía guerreaban en el norte y este del Lago Tana. El último foco de resistencia fue la ciudad de Góndar donde el general Nasi ofreció mucha resistencia aunque fue finalmente obligado a rendirse a finales de noviembre.


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