16.  Haile Selassie


Haile Selassie como jefe de las fuerzas armadas

    Gran Bretaña tuvo un papel protagonista en la campaña de la liberación de Etiopia de manos italianas. Este protagonismo le otorgó una posición dominante en las relaciones con el gobierno etíope a partir de la vuelta de Haile Selassie en 1941. El dominio británico tomó cuerpo legal en los acuerdos que Etiopia fue obligada a firmar en 1942 y 1944. En el acuerdo firmado en 1942, a pesar de que se le reconocía explícitamente como país libre e independiente, Etiopia pasó a ser una especie de protectorado británico. Se estipuló que el ministerio británico disfrutaría de preferencias sobre todas las demás representaciones diplomáticas. Los británicos ocuparon cargos de consejeros y jueces en el gobierno etíope. Ningún otro ciudadano extranjero tendría acceso a puestos importantes sin la aprobación de los ingleses. Incluso se especificaba que el emperador necesitaría la aprobación del comandante en jefe de las fuerzas británicas en el caso de tener que dictar una declaración de guerra.

    Los ingleses mostraron en los primeros años de presencia en Etiopia una posición de superioridad y una actitud racista sobre la población etíope. Es significativo que oficialmente la administración británica en Etiopia llevase el nombre de “Administración de Territorios Enemigos Ocupados”.

    El segundo acuerdo anglo-etíope firmado en 1944 restauró ciertos derechos soberanos etíopes. Las preferencias diplomáticas que disfrutaban los ingleses con respecto a otras delegaciones fueron abolidas. El gobierno etíope se reservaba el derecho de contratar extranjeros sin el permiso de los británicos.

    Sin embargo, Gran Bretaña siguió mostrando su poder en Etiopia amenazando incluso la integridad territorial. Haciéndose valer de su fuerte presencia militar se hizo con el control de Ogaden y Eritrea. Etiopia reclamó su soberanía sobre los dos territorios pero la conferencia de 1945 de los poderes aliados rechazó las demandas etíopes. Ogaden fue devuelta parcialmente en 1948 y en su totalidad en 1954. La questión eritrea es más complicada y merece un capítulo aparte en esta historia.

    A pesar de las interferencias británicas, el emperador Haile Selassie no perdió tiempo en organizar su poder indiscutible en el gobierno interior. Trabajó con los ingleses en la formación de un ejército nacional y de una policía que no dependiese de los rases regionales. Dividió el país en 12 provincias todas dependientes del poder central y estuvo más preocupado en fortalecer su propio poder que en poner en marcha las políticas de modernización que tanto había priorizado en la época anterior a la ocupación italiana. Se ocupó personalmente de que los miembros de su gobierno no consolidasen poder y desarrollo la política del “shumsir”, esto es la rotación de los poderes importantes de su administración llevándolos constantemente a cambiar entre las provincias y la capital.

    Las relaciones del emperador con los Patriotas fueron problemáticas pues estos no estaban acostumbrados a someterse a ningún poder durante su guerra contra los italianos. Muchos de ellos tampoco entendían porque tuvo Haile Selassie que abandonar Etiopia en 1935. Por último, calificaban de blanda la actuación imperial contra los italianos capturados así como contra los colaboracionistas etíopes durante la ocupación italiana. Haile Selassie procuró removerlos de los lugares donde habían sido poderosos dándoles cargos de poca importancia en la capital o en otras provincias. La excepción más notable a esta política fue Ras Abebe Aregay destacado líder de los Patriotas de Gojjam al que nombró ministro de guerra siendo el responsable de sofocar la rebelión Weyane para posteriormente quedarse como gobernador y pacificador del Tigray.


La emperatriz consorte Menen Asfaw

    El primer de insurgencia que tuvo que enfrentar Haile Selassie después de la ocupación italiana fue la llamada rebelión Weyane. La región de Tigray siempre había sido difícil de someter al poder central. Tewodros no pudo controlar a la nobleza del Tigray y Menelik tras varios enfrentamientos tuvo que dividir la región en pequeños territorios para poder controlarlos. Durante la ocupación italiana sus nobles oscilaron sus alianzas entre el gobierno italiano y los Patriotas con los que fueron más numerosas a medida que se perfilaba el final de la era italiana.

    Cuando Haile Selassie instaló un sistema de tasas centralizado, este encontró mucha resistencia entre el campesinado del Tigray donde llevaban años sin pagar ninguna tasa. Además el nuevo sistema distaba de ser eficiente y estaba extendido que los recaudadores eran caprichosos y corruptos. La primera chispa de rebelión se produjo en 1942 en Kobo cuando tres oficiales británicos y varios soldados etíopes resultaron muertos cuando intentaban cobrar los impuestos. Addis Abeba respondió enviando una fuerza de 30.000 hombres mientras aviones ingleses bombardeaban la zona con escasas consecuencias. El ambiente de oposición al gobierno central y a su sistema de tasación se fue extendiendo por todo el Tigray mientras se popularizaba el siguiente slogam: “No hay gobierno. Gobernemos y organicemos nosotros”.

    La figura sobre la que se cristalizó este movimiento de oposición fue Haile Maryam Redda, un hombre joven con antecedentes de shifta (bandido, aunque no necesariamente con connotaciones negativas) que operó al margen de la ley en tiempos de la ocupación italiana. Una vez terminada ésta, volvió a ser un fuera de la ley y empezó a hacerse un nombre entre el campesinado a quien protegía de los oficiales corruptos que venían a por las tasas. Haile Maryam consiguió unir en su entrono a muchos de los jefes del Tigray y contaba con un ejército bien armado principalmente por las armas que los italianos habían distribuido entre el campesinado del Tigray. Organizó sus campamentos en Wukro en el verano de 1943. El 11 de setiembre, coincidiendo con el año nuevo etíope, empezó la ofensiva con 20.000 hombres. Se fue hacia el sur a Quiha donde atacó un destacamento gubernamental y de allí se movió al oeste hacia el fuerte de Enda Jesús y Makelle que cayó en manos de la rebelión Weyane (el nombre viene de un juego del Tigray. Connota resistencia y unidad). El 20 de septiembre partieron hacia el sur para encontrarse con el ejército imperial comandado por el ministro de guerra, el patriota Abebe Aregay que había llegado a Korem el 17 de Septiembre. El enfrentamiento tuvo lugar en Amba Alagi donde ya se habían librado batallas entre italianos y etíopes en 1935 y 1941. Aunque la rebelión Weyene era más numerosa la batalla fue desigual debido a la artillería del poder central y a la aviación británica que lo soportaba. Con la batalla, la rebelión Wayene se dio por terminada. El ministro de guerra reocupó los territorios de Makelle y Wukro y quedó el mismo como gobernador del Tigray con la misión de pacificar la provincia. Parece que la pacificación fue brutal.

    La vida política de Haile Selassie se puede dividir en dos épocas diferenciadas por la lucha por el poder que mantuvo con la nobleza hereditaria. Esta lucha fue una constante desde su época de regente hasta unos cinco años después de su vuelta de su exilio en Europa. El declaró su lucha contra la nobleza de antifeudal e identificó su propuesta como progresiva e impulsadora de mejoras sociales. Pero una vez que su poder quedó consolidado, su obsesión fue su propio poder y las mejoras sociales para el pueblo que había preconizado quedaron olvidadas. También se olvidó de sus políticas de innovación tecnológica y social que había impulsado en el período pre-italiano. Fue como si con la consolidación de su poder absoluto los problemas del estado perdieran importancia y dedicase su tiempo y esfuerzos en considerarse cuasi-divino. Su figura paso a ser el centro del estado y su seguridad paso a ser la primera prioridad. Su manía por la seguridad quedo institucionalizada con la creación en 1959 del Gabinete Privado que en principio estaba destinado a ser un cuerpo consejero de alto nivel pero que evolucionó hacia una agencia de espionaje para toda la administración incluídos los propios espías.


Haile Selassie en el interior del coche que sale del palacio imperial en Asmara, Eritrea

    La propaganda del estado se volcó en dotar al emperador de carácter eterno y divino. Los escolares cantaban diariamente himnos de alabanza a su figura y le deseaban una vida tan larga como las de Abraham y Matusalem. Una gran cantidad de edificios y lugares públicos tomaron su nombre en la capital y en las principales ciudades. Los días de su nacimiento y su coronación eran días festivos.

    En 1955 coincidiendo con los 25 años de la coronación de Haile Selassie, se promulgó una nueva constitución. En dicha constitución se volvía a insistir en el linaje divino del emperador a la vez que se confirmaba su primacía en las principales capacidades de gobierno: nombramientos de ministros, control sobre el ejército, sobre los asuntos internaciones y sobre el poder judicial. Se aprobaron dos cámaras parlamentarias: la cámara de diputados elegida por votación popular y el senado elegido directamente por el emperador. Las cámaras tenían ciertos poderes legislativos pero siempre supeditados al poder del emperador en caso de controversia quien también se reservaba el derecho de disolver ambas cámaras.

    La constitución de 1955 no parecía reflejar la necesidad de los cambios que Etiopia necesitaba para adaptarse a los tiempos modernos en una época que el país era permeable a los cambios del mundo exterior. Por una parte un buen número de trabajadores extranjeros como diplomáticos, cooperantes, profesores y hombres de negocios aparecían en la capital y daban cuenta de lo que sucedía en el mundo. Por otra parte había ya un número de estudiantes etíopes que estudiaban en el extranjero, especialmente en USA, que a la vuelta de sus estudios se encontraban con la arcaica realidad de un gobierno que parecía mirar más a formas de gobierno vetustas que a otras que propiciasen los cambios necesarios de progreso en lo tecnológico y en lo social.

    El descontento que los estudiantes etíopes mostraron de vuelta de su estancia en el extranjero se cristalizó en el intento de golpe de los hermanos Neway. Mengistu, el mayor de ellos, hizo carrera militar y se incorporó a la guardia imperial donde en 1956 fue ascendido a brigadier general y nombrado comandante en jefe. Germane, ocho años más joven, fue un estudiante brillante que consiguió una beca para graduarse en Estados Unidos donde desempeñó el cargo de presidente de los estudiantes de su país. Volvió a Etiopia en 1954 y fue asignado a cargos de gobierno en Wolayta y Jijiga. El era muy consciente del retraso que llevaba su país en muchos aspectos y la carencia de programas de modernización.

    Los dos hermanos crearon un consejo revolucionario en 1960 para planificar un cambio en el país pero temiendo que sus intenciones fuesen descubiertas se precipitaron en organizar un intento de golpe sin la suficiente planificación. Aprovechando que el emperador se encontraba de viaje en Brasil, y con la colaboración del jefe de seguridad del gabinete imperial, coronel Worqeneh Gebeyehu, tomaron en custodia al príncipe heredero Asfa Wossen y ocuparon el banco central, la estación de radio y el ministerio de finanzas en la noche del 13 de diciembre de 1960. Arrestaron a varios ministros y dignatarios del gobierno sin disparar un tiro. Al día siguiente anunciaron que el golpe estaba justificado por el retraso de la nación y la necesidad del cambio. Proclamaron un nuevo gobierno con Asfa Wossen, el príncipe heredero, como monarca constitucional. Prometieron la construcción de nuevas escuelas y fábricas y el incremento de la producción agrícola. El príncipe heredero emitió un discurso radiado el 15 de diciembre aprobando el golpe. Más tarde diría que fue obligado a ello.

    El golpe de los hermanos Neway careció de la preparación suficiente y del apoyo de los comandantes del ejército etíope. Desestimó el poder de la aristocracia tradicional y de la propia iglesia ortodoxa. Entre todos prepararon rápidamente una contraofensiva que empezó la noche del 15 de diciembre y continuó el día siguiente. Unidades del ejército destacadas en las afueras de la capital entraron en Addis Abeba con el apoyo de la aviación estacionada en Debre Zehit. La rebelión terminaba el 17 de Diciembre cuando los rebeldes ametrallaron a los ministros y rehenes que secuestraron en el palacio de Genetta Leul. Entre los muertos estaban Ras Abebe, el destacado líder de los patriotas del Gojjam y posterior ministro de guerra, y Ras Seyum, gobernador del Tigray y nieto de Johannes IV.


Las 14 provincias etíopes después de la separacíón de Bale de Hararge en 1960 y la anexión de Eritrea en 1962.

    Los hermanos Neway y el coronel Worqueneh huyeron. El último fue descubierto al día siguiente debajo de un puente en las cercanías de la capital. Descargó su munición antes de acabar el mismo con su vida. Su cuerpo fue colgado enfrente de la catedral de San Jorge en Addis Abeba por un día entero. Los hermanos Neway escaparon hacia el sur pero fueron denunciados a la policía por unos campesinos en las cercanías del monte Zuqualla, cerca de Moyo. En el enfrentamiento Germane fue muerto y Mengistu herido de gravedad y apresado. A los pocos días sería colgado y expuesto a la multitud. La población no mostró ninguna simpatía hacia los rebeldes.

    El intento de golpe de 1960 fue un avance del descontento que empezaba a florecer entre algunos grupos de la población etíope, especialmente estudiantes y jóvenes conocedores de la realidad exterior al país. Poco después del golpe, el emperador hizo algunos cambios en el gobierno. Nombró a Aklilu Habtewold como primer ministro y dio mas libertad de acción a los miembros de su gobierno pero básicamente las cosas continuarían del mismo modo por otros 13 años. En vez de prestar más atención a los asuntos internos y a investigar el descontento que llevó al golpe de los hermanos Neway, Haile Selassie se dedicó con más entusiasmo a los asuntos exteriores del país. El mismo ocupó una posición destacada en el movimiento pan-africano Organización para la Unidad Africana (OAU) que se estableció en Addis Abeba atrayendo a cientos de diplomáticos del continente a la capital etíope.

    A pesar del éxito de la figura del emperador como líder de la nueva organización africana, el gobierno de Haile Selassie fue acumulando descontentos y presiones según finalizaba la década de los 60. Estos se referían a oportunidades en la educación, más celeridad en el desarrollo tecnológico y a una nueva distribución de las tierras que todavía estaban mayoritariamente en manos de unos pocos nobles. Tambien empezó a florecer el descontento porque sólo el amárico tenía status de lengua oficial en un país donde se contabilizaban más de ochenta lenguas vivas. Junto con el descontento de la política linguística surgió el descontento étnico de los grupos no amaharas, principalmente los tigriñas y oromos.

    El emperador mostró una posición inflexible sobre la posibilidad de creación de partidos políticos. Ante la ausencia de plataformas donde discutir las ideas, los estudiantes e intelectuales recurrieron a la impresión y distribución de panfletos. A medida que se aproximaba la nueva década de los 70 y ante la inmovilidad del antiguo régimen se empezó a formar una atmósfera subversiva en la que participaron etíopes y extranjeros (sobre todo profesores) que fomentó tensiones y algunos enfrentamientos contra el gobierno de Haile Selassie. Tuvieron la mala suerte de que un grupo de militares de baja graduación con poca formación intelectual y ningún escrúpulo tomasen la iniciativa en el derrocamiento del octogenario emperador y su vetusto régimen.


Haile Selassie invitado por la reina Juliana de Holanda

    En agosto de 1972 Haile Selassie cumplía su ochenta cumpleaños y la capital se preparó para el evento con gran despliegue de medios. Se celebraron actos y desfiles y el emperador recibió las felicitaciones de los diplomáticos y muchos regalos de los representantes de las provincias etíopes. Mientras unos pocos grupos de etíopes, la mayoría estudiantes, preferían un cambio radical en las estructuras de gobierno, la mayoría de la población esperaba un cambio político programado en la persona del príncipe heredero Asfa Wossen y suponía que una vez realizado el relevo, el heredero introduciría cambios significativos en la manera de gobernar Etiopia. Así las cosas, la multitud de personas que celebraron el cumpleaños del emperador estaban esperando un cambio con cierta incertidumbre pero al mismo tiempo tenían un sentimiento de admiración y agradecimiento hacia el viejo emperador.

    El año de 1973 los elementos se conjuntaron para dificultar la última etapa de su mandato. En enero el príncipe heredero Asfa Wossen sufrió un ataque cerebral y fue llevado a Londres. Su hijo mayor Zara Jacob de 20 años fue declarado sucesor después de su padre pero la preocupación e incertidumbre sobre la sucesión monárquica se había hecho evidente. Una hambruna de grandes proporciones se extendió en la provincia de Wollo. El gobierno la ignoró en un principio pero más tarde ante las publicaciones de los reporteros internacionales tuvo que admitir el problema aunque minimizó sus efectos. Entre los documentos que publicitaron la desgracia etíope destaca el producido por Jonathan Dimbleby para Times Television donde se intercalaban escenas de las fiestas reales y del propio emperador alimentando a sus perros en bandejas de plata con otras de campesinos desnutridos en la provincia de Wollo.

    El emperador tuvo también problemas en política internacional al romper relaciones con Israel bajo la presión de Arabia Saudita y los países africanos tras la guerra del Yom Kippur en octubre de 1973. Este hecho puso en duda la capacidad del octogenario emperador para manejar los complejos asuntos internacionales.

    A principios de 1974 se produjeron movimientos de protesta al gobierno. El detonante fue la subida del precio del petróleo. Los soldados pidieron aumento de sueldo. Los trabajadores se mostraron inquietos y los estudiantes organizaron manifestaciones. El 28 de febrero el emperador cambiaba de primer ministro. Se creó un clima de apertura donde los periodistas empezaron a escribir sin miedo y donde se empezaron a formar grupos de opinión política. Las esperanzas para el esperado cambio parecían fundadas.


Haile Selassie en el año 1966 con 74 años de edad

    Fue en esa época, febrero de 1974 cuando un grupo de oficiales de bajo rango empezaron a organizar un comité que aspiraba con hacerse con el control del país. El comité que pronto se le conoció como la Derg, se consolidó en junio cuando hicieron un llamamiento a todas las unidades del país para mandar un delegado a la capital. Los delegados eran oficiales de poco rango o soldados. El mayor Mengistu Haile Mariam llegó como delegado de Harar y pronto destacó como miembro de la Derg junto a Atnafu Abate. La Derg actuó con secretismo en sus inicios y obtuvo ventaja con ello. Los oficiales de mayor rango no intervinieron y la población civil no tenia información suficiente para saber cual seria el papel de las fuerzas armadas en aquel movimiento revolucionario. Fueron las organizaciones civiles que llevaron el peso de la insurgencia en sus primeros compases las que empezaron a temer que si el control de la revolución caía en manos de los militares aquello acabaría en una dictadura personal. Pero no fueron capaces de evitarlo.

    En junio y julio la Derg empezó a arrestar a ministros y miembros importantes del gobierno haciéndoles presentarse voluntariamente bajo la promesa de que sus presuntas fechorías e irregularidades financieras serían investigadas y resueltas en un juicio justo. Mientras su gobierno era detenido el emperador parecía insensible a los cambios que estaban sucediendo a su alrededor. Se especula incluso que su habitual alejamiento de la realidad de los últimos años agravado por síntomas de senilidad evidentes le hizo actuar como si él mismo estuviese en el eslabón más alto de la Revolución. Y así, mientras su entorno desaparecía de palacio el volvía a vestirse sus trajes militares de gala como si él mismo estuviese detrás de todo aquello.

    Las potencias extrajeras no intervinieron durante los acontecimientos del verano de 1974. Estados Unidos estaba envuelta en el caso del Watergate que culminó con la dimisión del presidente y nadie tenia tiempo para preocuparse por lo que sucedía en Etiopia. Ninguna potencia europea intervino durante el proceso de lo que acabaría llamándose golpe de estado progresivo. Tampoco lo hicieron los soviéticos.

    El 10 de Agosto la Derg publicó una nueva constitución pero no entró nunca en vigor. El último paso para la consolidación de la Derg fue la destitución del emperador. Fue acusado formalmente de ocultar la hambruna de Wollo y de haber enviado al extranjero grandes cantidades de dinero. Cuando a finales de agosto el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa respaldo la revolución de la Derg, la suerte del emperador estaba echada. Fue arrestado y sacado de su palacio en un Wolkswagen escarabajo el 12 de septiembre, segundo día del año en el calendario etíope. Según algunos historiadores fue llevado a una dependencia del viejo palacio de Menelik donde los soldados le hacían guardia de honor mientras que él se creía que seguía siendo emperador. Se cree que fue estrangulado por el propio Mengistu Haile Mariam en septiembre de 1975.


El 12 de septiembre de 1974 Haile Selassie es sacado de su palacio y conducido al Wolkswagen escarabajo que lo llevaría a las dependencias donde estuvo recluído hasta su muerte que tuvo lugar un año más tarde

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