17.  La guerra entre Eritrea y Etiopia

    La segunda guerra mundial terminó con la conferencia de París de 1946 en la que se obligaba a Italia a renunciar a sus colonias. Pero en la misma quedó sin especificar en que modo quedaría el gobierno de dichas excolonias. En el caso de Eritrea, esta falta de especificación propició la aparición de dos movimientos antagónicos: los unionistas y los independentistas. Los unionistas, eran los que abogaban por su anexión con el estado etíope y formaban el mayor grupo político de Eritrea. Estaban esponsorizados por el gobierno etíope y aunque no era un coto exclusivo para los sectores cristianos estos eran más numerosos que los sectores musulmanes a los que les costaba más sintonizar con el gobierno cristiano de Addis Abeba.

    El bloque independentista estaba formado principalmente por tres grupos cuyo elemento común era la oposición a los unionistas. Lo componían la Liga Islámica, que representaba principalmente a los musulmanes de las tierras bajas, el Partido Progresista Liberal que contaba con el apoyo de los ingleses y un tercer grupo formado por italianos y sus descendientes que estaba financiado por el gobierno italiano.

    El Partido Progresista Liberal fue una creación de los ingleses que querían reestructurar el estado eritreo anexionando las tierras bajas colindantes a Sudan a este país mientras que intentaban anexionar a Eritrea las tierras de Tigray donde el Tigriña era el idioma mayoritario.


Comisión de Naciones Unidas para la resolución del problema eritreo en 1950.     A la izquierda de la foto representantes de la Liga Islámica

    Incapaz de dar una solución satisfactoria al problema eritreo, el eje aliado (Gran Bretaña, Francia, la Unión Soviética y los Estados Unidos) trasladó en 1948 la resolución del conflicto a las Naciones Unidas donde se formó una comisión con representantes de 5 países para sondear los deseos de la población eritrea: Burma, Guatemala, Noruega, Pakistán y Sudáfrica. De los cinco países, dos (Guatemala y Pakistán) propusieron la independencia, otros dos (Burma y Sudáfrica) la confederación y el quinto (Noruega) propuso la anexión a Etiopía. Como medida destinada a satisfacer a la mayoría, la resolución 390V de Naciones Unidas acordó el 2 de diciembre de 1950 la Federación de ambos países. En realidad, no satisfizo a ninguna de las partes en conflicto y propició una guerra que duraría 29 años y que costaría miles de vidas humanas y el empobrecimiento absoluto de dos de los países más pobres del planeta.

    Una vez que la Federación fue proclamada, la ONU no hizo ningún seguimiento que garantizase su cumplimiento y la autonomía de Eritrea fue sistemáticamente desgastada en los siguientes 10 años. Se perdió la oportunidad histórica de implementar un estado federal. Desde el inicio de la Federación, Etiopía no mostró respeto hacia este mecanismo político. La figura de gobernador general de Eritrea fue ocupada inicialmente por el yerno del emperador Haile Selassie para pasar posteriormente a manos de unionistas destacados. En septiembre de 1956 fueron convocadas elecciones para la Asamblea de la Federación con sede en Eritrea. En las mismas, resultó elegido presidente el musulmán Idris Mohammed Adem que sin embargo dimitió al año siguiente exiliándose en El Cairo donde mantuvo contactos con otros disidentes eritreos del Partido Liberal Progresista y con el ex dirigente del Bloque Democrático Ibrahim Sultan. De dichos contactos surgió el apoyo para la constitución del Movimiento Eritreo de Liberación (ELM) cuyos orígenes se sitúan en Port Sudan en 1958.

    En diciembre de 1958 la Asamblea de la Federación cambiaba su nombre por el de Administración Eritrea bajo el mandato de Haile Selassie emperador de Etiopia y el 14 de noviembre de 1962, votaba su propia disolución. Eritrea pasó a ser la provincia número 14 del estado etíope. Para el emperador, fue una demostración de su poder personal tras superar el fracasado golpe de los hermanos Neway. La disolución unilateral de la Federación Etio-Eritrea ha sido calificada en muchos medios como atropello histórico aunque en el momento que esta se produjo, la comunidad internacional no reaccionó en su contra y miró a otro lado. Ciertamente fue un atropello en cuanto que Etiopia se saltó una disposición de un organismo internacional, Naciones Unidas, de la que ella misma formaba parte.

    Etiopia es un país que por su diversidad étnica y lingüística y por su pasado histórico se adecúa a la organización política del federalismo. Diversas regiones como Tigray, Amahara o Gojjam habían luchado constantemente por mantener su autonomía con respecto al poder centralizado. Y más claro aún es el caso de Harar. Pero una organización federada de las regiones etíopes chocaba de frente con la política de Haile Selassie que dedicaba sus esfuerzos en imponer su poder personal y centralizado. La misma concepción centralizada del imperio se oponía a una federación con la "italiana" Eritrea cuya existencia como entidad autónoma gozando de derechos democráticos y civiles superiores a las demás regiones suponía una peligrosa excepción en el opresivo clima político del momento.


El tren de la espectacular línea Asmara-Massawa fue objeto de sabotajes guerrilleros durante la guerra

    Por otra parte desde una perspectiva histórica, la anexión de Eritrea al imperio etíope restauraba, al menos parcialmente, el atropello colonial cometido por las potencias europeas en la costa del mar Rojo y en el océano Indico. Italia, Francia y Gran Bretaña se adueñaron de toda la proyección de Etiopia al mar. Así, se crearon las colonias de Eritrea, y las tres Somaliland (francesa, inglesa e italiana) que convirtieron a Etiopia en un país sin puerto marítimo. Desde la época del imperio aksumita la costa del mar Rojo era la salida al mar de todo el altiplano norte y la costa del océano Indico en el golfo de Aden era la salida natural de las rutas comerciales de Harar.

    El interés estratégico de toda esta costa creció con la apertura del canal de Suez en 1867 convirtiéndose en lugar de paso hacia el océano Indico y toda la costa asiática. Ni la celebrada victoria de Adua le sirvió a Menelik para conseguir una salida directa al mar Rojo. Al año siguiente delegó a Ras Makonen para que negociase el nuevo tratado con los británicos donde Etiopia reclamaba los territorios que conectaban Harar con el océano Indico pero tampoco los británicos cedieron ningún territorio en la costa. El objetivo prioritario del viaje europeo de Ras Tafari en 1924 era el de conseguir de alguna de las potencias que controlaban la costa la ansiada salida al mar para Etiopia pero tampoco prosperó el intento.

    Con estos antecedentes históricos la propuesta federal de Naciones Unidas no satisfizo las expectativas del gobierno de Haile Selassie que mostró muy poco tacto en su manera de abordar el problema eritreo. Durante cuarenta años y pese a la resolución de Naciones Unidas, Etiopia se negó a considerar el cariz político del asunto y trató de resolverlo utilizando la pura fuerza militar. Si el gobierno del emperador fue abusivo primero al disolver la Federación y luego al utilizar el ejército de manera brutal, el gobierno de la Derg mostró todavía métodos más crueles incluso con la población civil. De manera que cuando la Derg fue derrotada el sentimiento anti etíope acumulado en toda la población eritrea hizo imposible buscar una nueva solución federada. Etiopia se volvía a quedar sin salida al mar pero quien salió más perjudicado fue el pueblo eritreo, encerrado en las estrechas fronteras de un país con un régimen dictatorial y cruel. Eritrea continúa sumida en la pobreza absoluta de donde miles de eritreos escapan cada año asumiendo grandes riesgos. Es el país donde hay un mayor porcentaje de periodistas encarcelados y donde constantemente se cometen otras infracciones a los derechos humanos.


Gerrilleros eritreos colgados por las tropas etíopes en el centro de un pueblo

    El ejército etíope fue el principal responsable del fortalecimiento del sentimiento anti etíope que se fue apoderando de muchos eritreos. Según relata Haggai Erlich en La lucha en Eritrea 1962-1978, “. . . las fuerzas armadas etíopes eran ineficientes, brutales y corruptas. Sus actividades estaban faltas de planificación. El ejército estaba dirigido por generales y coroneles que consideraban el poder militar como la única manera para resolver el problema eritreo. Este ejército tuvo las manos libres para actuar y el resultado fue un aumento de actuaciones sangrientas que causaron un sentimiento generalizado anti etíope entre la población eritrea.”

   El primer enfrentamiento armado entre el ejército etíope y lo que se llamaría a partir de entonces el Frente de Liberación de Eritrea (ELF) tuvo lugar en septiembre de 1961 en el oeste de Eritrea, esto es, un año antes de la abolición de la Federación Etio-Eritrea.

    En 1964 fue nombrado virrey de su majestad imperial en Eritrea Asrate Kassa quien había desempeñado un importante papel en la restauración del poder imperial después del fallido golpe de los hermanos Naway. Asrate Kassa llevó a cabo un intento de dar soluciones políticas al descontento eritreo, asignando los puestos de alto rango de su gobierno a los propios eritreos y creando dos grupos militares bajo su control directo destinados a contrarrestar la influencia negativa del ejército etíope: una Fuerza Guerrillera compuesta mayoritariamente por cristianos eritreos entrenados por los israelíes y un Servicio de Seguridad Eritreo que contaba con el apoyo de israelíes y americanos.

    Pero a medida que la rebelión eritrea fue creciendo, se hizo evidente que Addis Abeba carecía de una política coherente y coordinada para hacerle frente. Los guerrilleros eritreos empezaron a recibir ayuda armamentística de algunos países árabes y de otros bajo la esfera soviética como Siria, Cuba y China. Algunos jóvenes eritreos como Isaías Afaworki y Ramadan Mohammed Nur estuvieron en China por esa época recibiendo entrenamiento militar.


Soldado etíope muerto y guerrilleros eritreos en Tessenei

    A finales de los años 60, actos guerrilleros de sabotaje y terrorismo urbano se fueron extendiendo a la vez que protagonizaron varios secuestros de vuelos regulares de la línea aérea etíope. Todo esto fue generando posiciones más contundentes por ambos lados. Los comandantes etíopes utilizaban brutales métodos para localizar a los guerrilleros y los interrogatorios a los que sometían a la población civil en la búsqueda de información hicieron que muchos civiles pasasen a la protección de los rebeldes. En contraposición a la estrategia política del virrey Asrate Kassa, el primer ministro etíope Aklilu Habtewold era partidario de emplear la fuerza del ejército para dominar la situación. Así, trató de convencer al emperador de implementar el estado de excepción a principios de los años 70 pero Asrate Kassa lo disuadió. Sin embargo, autorizó una ofensiva militar sin precedentes que fue respondida por los rebeldes con el asesinato en manos de Isaías Afaworki de dos jueces en Asmara. El gobierno etíope respondió a su vez concediendo plenos poderes en su actuación al comandante general de las tropas etíopes, el general Teshome Igertu eximiéndole de la necesidad de consultar sus órdenes con el virrey Asrate Kassa, quien tras la nueva disposición del gobierno etíope se retiró a Londres por un tiempo.

    En 1970 Isaías Afaworki y Ramadan Mohamed Nur organizaron una fuerza guerrillera más potente y mejor organizada con eritreos entrenados en Siria y China. Eran las Fuerzas Populares de Liberación (PLF). El 21 de noviembre de 1970 el PLF acometió con éxito una empresa de envergadura al emboscar y matar al general Teshome Igertu. Tras el golpe eritreo la reacción del gobierno etíope de Aklilu Habtewold no se hizo esperar: Persuadieron al emperador para deponer a Asrate Kassa, declarar la ley marcial en Eritrea y nombrar al general Debe Haile Maryam gobernador general.

    La Libia de Gadaffi y Siria mantenían apoyo a los guerrilleros eritreos desde 1969 aprovisionando la guerrilla desde países prosoviéticos mientras que la Unión Soviética permaneció en un segundo plano. Sin embargo parece que en 1970 la posición de la unión soviética se hizo más abiertamente pro eritrea pensando que los insurgentes eritreos instaurarían un estado de corte marxista alejándose de la esfera islámica.

    Por otra parte en 1971 se produjeron dos acontecimientos que cambiarían las relaciones internacionales de Etiopia con consecuencias directas sobre el conflicto etio-eritreo. En julio hubo un intento por parte del partido comunista sudanés de derrocar al presidente Jaafar Nimeiry. Esto hizo que el presidente sudanés abandonara su orientación prosoviética a la vez que establecía relaciones diplomáticas con el gobierno de Haile Selassie quien medió en el conflicto armado de Sur Sudan. En este clima de colaboración entre ambos gobiernos, Etiopia se comprometió a no permitir el uso de su territorio a movimientos beligerantes con el gobierno sudanés mientras que Sudan se comprometió a evitar que los insurgentes eritreos utilizasen su territorio como línea de abastecimiento.

    Otro acontecimiento que modificó las relaciones internacionales con respecto al conflicto etio-eritreo fue el reconocimiento del estado comunista chino por parte de los Estados Unidos. El emperador etíope fue advertido anticipadamente del cambio americano en su política internacional lo que preparó el camino para que Haile Selassie organizara una misión diplomática a Beijing donde se entrevistó con Mao Zedon estableciendo relaciones diplomáticas con China a la vez que firmaban acuerdos de cooperación. Como consecuencia de este acercamiento chino-etíope los apoyos que los chinos estaban proporcionando a los guerrilleros eritreos se redujeron en cantidad y en claridad.


Isaías Afaworki, líder del EPLF

    En febrero 1972 se presentó formalmente el que iba a ser el partido dominante en la larga guerra que aun quedaba por delante: El Frente Popular de liberación Eritrea (EPLF) de corte marxista cuya cabeza visible venia de otro grupo guerrillero apenas fundado dos años antes, el PLF. A partir de su formación, el EPLF seria el competidor unificado de la otra importante facción guerrillera de carácter musulmán: el ELF-RC, el Comando Revolucionario del Frente de Liberación de Eritrea.

    Durante los años 72 y 73, y debido en parte a loa acuerdos alcanzados por el gobierno etíope con los gobiernos chino y sudanés, el conflicto permaneció en una posición de estancamiento. Los grupos guerrilleros continuaron recibiendo cierto apoyo de la Libia de Gadaffi y de países soviéticos que hacían llegar las ayudas y armamentos a través de Siria y Yemen del Sur mientras que Cuba seguía entrenando a guerrilleros eritreos.

    En verano de 1974, al mismo tiempo que la Derg iba tomando posiciones en el gobierno de Addis Abeba, se creó un clima de expectación para terminar con el conflicto. Como la Derg carecía en sus filas de un oficial de alta graduación y prestigio para ponerse al frente de las fuerzas armadas etíopes, un general de origen eritreo, Aman Andom fue propuesto al emperador para ocupar el cargo. A principios de julio recibía el nombramiento y antes de finalizar el mes fue nombrado también ministro de defensa.

    Aman Andom trabajó activamente en sus pocas semanas como ministro de defensa por elaborar un plan que garantizase la estabilidad de Eritrea a la vez que salvaguardaba la unidad etíope. Esperaba encontrar la colaboración de los cristianos del EPLF en contra de los intereses de los predominantes musulmanes del ELF-RC. Como primer paso, nombró a dos eritreos cristianos para los cargos de gobernador general y jefe de policía. La política inicial de Aman Andom contó con el apoyo de la mayoría de la población de Asmara que querían ver el final del conflicto. Pero esta popularidad de Aman Andom encontró una fuerte oposición en la propia Derg y también en los políticos eritreos exiliados. Pronto fue sustituido por el general Tafari Bante como comandante militar en Eritrea quien recibía de Mengistu la consigna de perseguir a los guerrilleros eritreos con brutalidad. Por su parte el líder del ELF-RC Osman Salih Sabbe hizo un llamamiento desde Beirut para que se intensificasen las acciones guerrilleras contra el gobierno etíope arrastrando al EPLF a posiciones de ataque. Así, se esfumó la posibilidad de terminar con la versión armada del conflicto y la guerra continuaría por otros 17 años.


La mujeres tuvieron un papel destacado en la guerrilla eritrea

    El 23 de Noviembre, Mengistu envió sus tropas a la casa que Aman Andom tenía en Addis Abeba con la orden de arrestarle. Este se resistió y murió en el intento. Esa misma noche, 59 altos cargos del anterior gobierno imperial fueron sumariamente ejecutados. En este punto la revolución etíope se convirtió en sanguinaria y así continuaría hasta su extinción que tuvo lugar 17 años más tarde.

    Estos hechos agudizaron la brecha existente no solo entre los guerrilleros eritreos sino especialmente entre la población civil que hasta entonces había permanecido expectante esperando una solución pacífica. Los ánimos de la población eritrea se volvieron a partir de ese momento claramente en contra del gobierno etíope de la Derg.

    Con el cambio del gobierno etíope también cambió la posición de Sudan ante el conflicto etio-eritreo. El presidente Nimeiry no se sentía ya obligado con los acuerdos que alcanzó con Haile Selassie y permitió a partir de noviembre de 1974 que fuerzas militares antietíopes se asentasen en territorio sudanés.

    En los años 75 y 76 las guerrillas eritreas siguieron atacando al ejército etíope que perdía territorio en continuidad. El general Tafari Bante seguía como jefe de estado y de las fuerzas armadas hasta que fue acribillado a balazos junto con otros siete oficiales en una de las violentas reuniones que mantenían los miembros de la Derg en febrero de 1977. A partir de ahí Mengistu Haile Mariam figuró ya como cabeza visible de la Derg recibiendo las congratulaciones del embajador soviético Ratanov y de Fidel Castro entre otros.


Meles Zenewi, lider del TPLF

    En 1975 un grupo de estudiantes de la universidad de Addis Abeba fundó el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) que desempeñaría un importante papel en la erosión del gobierno etíope hasta el derrocamiento de Mengistu Haile Mariam. El TPLF tuvo pues un papel destacado en el mismo conflicto etio-eritreo porque se constituyó a medida que pasaron los años en una fuerza importante de desgaste hacia el gobierno etíope llevando a cabo además acciones en coordinación con el EPLF eritreo.

    En 1976 y pasar de las tensiones existentes entre los mismos grupos guerrilleros eritreos estos continuaron extendiendo su área de control. Aprovechando la ofensiva somalí del verano de 1977 la guerrilla eritrea lanzó otra ofensiva que terminó controlando las importantes ciudades de Keren y Decamere. Para finales de 1977 y debido a la presión que el ejército somalí seguía ejerciendo sobre el ejército etíope, las diversas facciones guerrilleras eritreas se hicieron con el 90 por ciento del territorio eritreo. Massawa estaba rodeada, Asmara dispuesta para ser tomada y la línea de abastecimiento etíope hacia el sur estaba siendo atacada. Pero de nuevo apareció la incapacidad de los diversos líderes de las distintas facciones guerrilleras para coordinar un ataque final que hubiese barrido al ejército etíope. Parece también que los países árabes del mar Rojo no veían con buenos ojos la fuerza que estaba tomando el partido de corte marxista EPLF supuestamente contrario a los intereses árabes. Así pues, cuanto más fuerte se hacia el EPLF, más aislado se encontraba. El presidente de Sudan, Nimeiry promovió un encuentro en Jartum para marzo de 1978 con el propósito de unificar posiciones entre el EPLF y el ELF pero no tuvo éxito en el intento.

    Para entonces, la Unión Soviética se decidió a apoyar decididamente al ejército etíope en Eritrea con ayuda naval y aérea consiguiendo inicialmente levantar el asedio a Massawa. A continuación, durante el verano de 1978, obtuvieron de nuevo el control de gran parte de las tierras eritreas y de las principales ciudades. Mientras tanto, Cuba, demostrando coherencia con su posición inicial en el conflicto pues muchos guerrilleros eritreos habían sido entrenados en aquel país, se mantuvo al margen del conflicto.

    A pesar del decidido apoyo de la Union Soviética estaba ofreciendo a Etiopia, Moscú seguía esperando que las diferencias entre el gobierno de Mengistu y el partido eritreo de ideología marxista EPLF fuesen superadas y se acabase instaurando una federación marxista que abarcase todo el cuerno de África.


Guerrilla urbana eritrea

    En la segunda mitad de la década de los 80 se sucedieron unos hechos que empezaron a inclinar la balanza hacia el lado de las guerrillas que operaban en contra del gobierno de Mengistu. En 1985 llegó a la presidencia de la URSS Mijail Gorbachew quien inició el proceso de aperturismo llamado Perestroika. En la primera etapa de Gorbachew, que al parecer no sentía muchas simpatías por Mengistu y su manera de gobernar, la ayuda siguió llegando a Etiopia a razón de casi mil millones de dólares por año. Pero en marzo de 1988, el ejército etíope sufrió un terrible descalabro en Afabet, al norte de Eritrea donde tres consultores soviéticos fueron capturados, 20.000 soldados etíopes hechos prisioneros y enormes cantidades de material bélico pesado y munición pasaron a manos del EPLF. Parece que ello le dio a Gorbachew la oportunidad de anunciar a Mengistu que la ayuda soviética para Etiopia terminaría en 1990.

    Hacia finales de los ochenta, el TPLF y el EPLF que hasta entonces habían mantenido las distancias evitando cualquier acción conjunta, empezaron a planificar acciones coordinadas. La más significativa de estas operaciones fue la que tuvo lugar a principios de 1989 cerca de la ciudad de Enda Selassie donde ambas fuerzas guerrilleras derrotaron al ejército etíope obligándolo prácticamente a retirarse del Tigray.

    Posiblemente esta derrota en Ende Selassie disparó los mecanismos que organizaron un golpe militar en Addis Abeba el 16 de Mayo de ese mismo año. El golpe fracasó y 176 altos cargos del ejército, entre los que se encontraban 24 generales, fueron arrestados. Las investigaciones e interrogatorios continuaron durante casi un año y el proceso terminó con el fusilamiento de 12 de estos generales. La unidad del ejército etíope se vio seriamente mermada a consecuencia del intento del golpe y su desenlace. Los oficiales se sintieron desmoralizados y la falta de convicción se hizo evidente entre la tropa, aumentando el número de deserciones y rendiciones. En Febrero de 1990 el EPLF se apoderó del puerto de Massawa cortando la línea de abastecimiento por mar para Asmara y la Eritrea central. Mengistu mandó bombardear la histórica y hermosa ciudad causando enormes daños en sus edificios.

    La ayuda soviética en armamento bajó de los mil millones de dólares de 1989 a los 300 millones en 1990. Gran cantidad de este armamento acabó en manos de las guerrillas eritreas y etíopes.


Guerrilleros eritreos atrincherados

    Ante el evidente desmoronamiento del comunismo en la Europa del Este, los movimientos guerrilleros especialmente el TPLF y con menor decisión el EPLF empezaron a buscar apoyos y crear lazos con países del oeste en especial con los Estados Unidos. Ambos grupos tenían en 1990 representantes en Washington y otros países europeos.

    Para mediados de 1990 los grupos guerrilleros empezaron a vislumbrar la victoria final lo que propulsó a resolver posiciones en los propios partidos y en las relaciones con los demás grupos. En Etiopia, toda la oposición al gobierno de Mengistu se aglutinó bajo el Frente Etíope Democrático Revolucionario Popular (EPRDF) que estaba integrado por el propio TPLF (Frente de Liberación del Pueblo de Tigray), dos movimientos de liberación oromos, el Frente de Liberación de Oromia (OLF) y la Organización Democrática del pueblo Oromo (OPDO) y el Frente de Liberación de Afar (ALF).

    Individualmente dos nombres se hicieron visibles como representantes de los dos grupos guerrilleros que habían llevado el peso principal del conflicto en el derrocamiento del régimen de Mengistu: Meles Zenewi como cabeza visible del TPLF e Isaías Afaworki como líder del EPLF. A partir de la participación conjunta de ambas organizaciones en algunas acciones contra el ejército etíope como la de Ende Selassie a principios de 1989 las relaciones entre ambas organizaciones se volvieron cordiales y ambos líderes empezaron a tomar posiciones de cara a la victoria final. Así, el TPLF estuvo de acuerdo en reconocer las fronteras originales de Eritrea que la Derg había eliminado hacia finales de los 80.

    Por su parte Meles Zenewi hubiese preferido empezar con una Etiopia unificada tras la caída de la Derg pero para Isaías Afaworki esto era prácticamente imposible debido al profundo sentimiento anti etíope que había desarrollado toda la población eritrea a lo largo de la guerra. Sin embargo, accedió a posponer la separación inmediata de Eritrea con el compromiso por parte del TPLF de celebrar un referéndum sobre la independencia eritrea en un futuro cercano.


El 24 de Mayo de 1991 las tropas del EPLF entraban en la capital eritrea entre los vítores de los asmarinos

    EN 1991 la guerra entre Etiopia y Eritrea llegaba a su fin. Sin embargo el EPLF para evitar otro bombardeo como el que destruyó Massawa tras la captura de la ciudad, pospuso la toma de la capital Asmara limitándose a mantenerla cercada. La población de la capital escapó de la hambruna por el abastecimiento aéreo patrocinado y supervisado por Naciones Unidas.

    Finalmente, el EPLF entró en Asmara a finales de Mayo de 1991 sin encontrar apenas resistencia. Ellos mismos se nombraron el 24 de mayo como Gobierno Provisional Eritreo. A partir de ahí este gobierno provisional gobernó Eritrea a pesar de que de iure continuó siendo una provincia de Etiopia hasta la proclamación de independencia que tuvo lugar dos años más tarde, en Mayo de 1993.


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